Monday, 10 December 2018
Artículos relacionados
El hombre, el escritor, el estilo. Entrevista con Moisés Pascual Pozas
Cultura | Este País | Olga García-Tabares | 01.06.2015 | 0 Comentarios

19

¿Escribir?

“Escribir sin prisa, sin buscar el éxito, escribir como se está en la vida”, dice Moisés Pascual Pozas, autor de Vidas de tinta, la más reciente de sus seis novelas publicadas —tres de las cuales han sido premiadas en España—, y del libro de relatos Dulce como el amor. “Hay muchas maneras de estar en la vida y he escrito para rescatar del olvido a un mundo y a unas personas que ya no están, para intentar descifrar el sentido del viaje”.

Pero, cuando habla de viaje, no se refiere solo a los incontables que ha hecho en su vida, más que cuantos países hay, sino al viaje como la encrucijada de sentimientos por la que pasa la convivencia entre los seres humanos.

Así, entre la escritura y los viajes, tratando de descifrar la encrucijada, ha apuntalado su vida. Así también empezó Vidas de tinta, buscando, tratando de entender los sentimientos de un hombre otoñal y una joven mujer. OGT

Del realismo a la ficción

El narrador español, nacido en Santibáñez Zarzaguda en 1948, viajó a la capital de Emilia-Romaña, Bolonia, en Italia, una ciudad enmarcada entre los ríos Reno y Savena, hacia el final de 2012.

Llegué allí para investigar sobre un niño judío raptado por la Inquisición pontificia a mediados del siglo XIX, Edgardo Mortara, quien terminó siendo sacerdote. Deseaba escribir una novela sobre él, sobre ese tema, pero desistí, y retomé un antiguo proyecto, las primeras veinticinco páginas de lo que sería Vidas de tinta.

Me suele venir bien estar alejado de España cuando escribo, e Italia es un país que conozco y en el que me siento como en casa. Paciente, tranquilo, en esa ciudad tan hermosa como culta, trabajé durante cinco meses hasta acabar el primer borrador a mediados de abril. Fue hasta enero, febrero y marzo de 2013 que retomé el boceto y lo corregí en Quito, Lima, y Buenos Aires.

En la época de gestación mi vida era tranquila: desayuno, escritura, descanso para comer, café y un paseo por la ciudad, escritura, cena, paseo y lectura. Los fines de semana iba al teatro o al cine o viajaba, pero nunca dejé de trabajar más de dos días. Así alimento mi trabajo de escritor, con el contacto con la gente, los viajes, la lectura: experiencias y universos que otros crearon a lo largo del camino.

El artesano

Los viajes siempre han estado presentes en la vida del narrador burgalés. Cuando era profesor en la universidad de Bristol, Inglaterra, durante los años setenta, escribió su primera novela Los descendientes del musgo, Premio “Cáceres” de Novela Corta en 1980. De allí recuerda su despacho pequeño, en un segundo piso, en el que “siempre estaba encendida una bombilla de luz raquítica”, ese fue el comienzo. Continuó escribiendo y dando clases en universidades de Senegal, Italia, Marruecos, Líbano, Hungría, Estados Unidos y Francia, entre otros países.

Hoy, después de treinta y cinco años:

[Sigo] puliendo cada línea, la voluntad de estilo, cuido la estructura (el punto de vista, el ritmo, las descripciones). El tono puede haber cambiado: hay un halo de melancolía, un mejor manejo de la ironía, del humor, antes más oculto […]. Trabajo la escritura como un artesano; a veces el diálogo resulta difícil: tiene que ser intenso y fiel a la voz del personaje, no debe presentar fisuras —en esto Hemingway, Cormac McCarthy y Rulfo son maestros—, nunca sé cómo va a acabar una novela ni quiénes aparecerán en su camino. Los personajes, el escenario… emergen a veces sin llamarlos.

Para el autor de Espejos de humo, novela finalista del Premio Nacional de Narrativa de España, en 2005, escribir “es una tarea de indagación, una lucha con los demonios interiores y con los que están esperando detrás de la puerta, si algún legado me ha dejado el oficio ha sido un mejor conocimiento de mí mismo y del mundo que me rodea”.

El aprendiz

Conocedor, docente de literatura en —por lo menos— una decena de países, y hacedor de ella; va y viene de la tiza a la pluma, del pizarrón a la computadora, de uno a otro texto, de la literatura francesa a la italiana, a la africana, a otras… y de ellas ha aprendido:

De la francesa: la claridad expresiva, y de sus clásicos el gusto por la fabulación.

De la húngara (y también de la rusa): la melancolía, la belleza de lo crepuscular, el difícil manejo de la interioridad.

De la italiana: la importancia de lo provinciano, cómo acotando un territorio (una ciudad) se puede alcanzar la universalidad, ciudades como Ferrara (Bassani), Roma, el juego de las máscaras….

De la africana: el desgarro, la belleza de lo sencillo, la atmósfera de los cafés del Cairo.

La generación perdida americana me ha dejado cierto poso, especialmente Faulkner.

Y como alguien dijo “lo que no es tradición es plagio”, he estudiado las literaturas clásicas española, la griega y latina. Ellas están de alguna manera en lo que escribo.

La encrucijada

Dentro de sus inagotables experiencias también cuenta la de haber impartido clases en Institutos de Educación Secundaria en su país, España, entre los pocos espacios que le dejan sus largas estancias en el extranjero.

De vida frenética entre pasillos, aulas, profesores, ha intentado inculcar en sus alumnos el amor por la lectura, que considera vital para un escritor, y exigua en su país. Aunque teme pecar de subjetivo “por ser juez y parte”, considera que en España se lee poco:

Más de la mitad de la población no lee un libro al año. En el bachillerato se ha laminado la literatura y su enseñanza, no pocas veces, al aprendizaje de vidas de autores, títulos de obras y movimientos literarios; creo que la mayoría de los que lo terminan no han leído treinta obras de cierta calidad, y dudo que en su edad adulta les preocupe la literatura, de verdad.

De la literatura española contemporánea aparta las obras y escritores de su interés, y advierte:

El tono medio deja mucho que desear, también la crítica y los suplementos literarios. Escritores como Juan Marsé, Juan Goytisolo, Fernando Aramburu, Gonzalo Hidalgo Bayal o José María Merino —pocos más—, y textos como La vida perra de Juanita Narboni, de Ángel Vázquez Molina; El reino de Celama, de Luis Mateo Díez, y Escuela de mandarines, de Miguel Espinosa, son los que me interesan de la literatura española.

En este corto viaje que es la vida, Pascual Pozas —premio Juan Gil Albert 1996, por su novela El carrusel de la plaza del reloj— ha dedicado la propia a la literatura, en él conviven el escritor, el maestro, el viajero; explora aquí y allá sin apartar un oficio del otro, una esencia de la otra, siempre van juntas las tres, y desde su atalaya encuentra situaciones similares entre la vida literaria española y europea:

No sé hasta qué punto haya un diálogo entre el mundo académico y la literatura en Europa; puedo ser injusto, pero mi experiencia es que tanto la crítica como los suplementos literarios dejan bastante que desear; unos por anquilosamiento —textos antiguos, formalismo académico—, y los otros por la dictadura de las grandes editoriales que confunden la crítica con la propaganda, a veces, descaradamente.

En España da la impresión de que cada autor y cada grupo editorial balizan y defienden un territorio cueste lo que cueste, aunque la calidad no siempre sea moneda corriente. Asistimos a lanzamientos de autores o de obras mediocres, malas, coreadas con ditirambos que sonrojan.

De la ficción al realismo

Cuando nos encontramos en un café de Coyoacán, a su paso por México, para hablar de su última obra Vidas de tinta, la frase que siguió al saludo fue: “Aquí en México el realismo mágico no es ficción”, y prosiguió con apenas un dejo de sorpresa:

Hace poco, hablando de la inseguridad del país, escuché decir a una profesora: “A mí no me da miedo nada cuando salgo de clases, aunque sea de noche, me echo la bendición y le pido a Dios que me haga invisible a los delincuentes”. Lo decía con tal firmeza que seguro no ha de pasarle nada. Eso es el realismo mágico.

Y sin abandonar el tema y cierta fascinación, continuó:

En Europa, y muy especialmente en Francia y España, hay interés por lo que se escribe en estos países. De México, por ejemplo, además de los autores consagrados —vivos o muertos—: el gran Rulfo y sus obras: Pedro Páramo y El Llano en llamas, se lee también a Carlos Fuentes, especialmente su obra La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente; a Jorge Ibargüengoitia: Maten al león, Los relámpagos de agosto y Dos crímenes; a Octavio Paz: su poesía y El laberinto de la soledad, a Elena Poniatowska y Sergio Pitol.

Entre los escritores contemporáneos están presentes Juan Villoro y Eduardo Antonio Parra. Las obras Isla de bobos, de Ana García Bergua, y El desfile del amor, de Sergio Pitol, han estado en el temario de las oposiciones a profesores en Francia, así como El hombre que amaba a los perros, del autor cubano Leonardo Padura. El tema de los espaldas mojadas, aunque sea novelística sectorial, se sigue con interés en Francia e Italia.

De Colombia, Héctor Abad Faciolince, Jorge Franco… Y cómo olvidar el enorme impacto del autor chileno Roberto Bolaño con Los detectives salvajes, una novela que nada tiene que envidiar a Rayuela.

El decálogo

Como dicen los católicos, los diez mandamientos se encierran en dos, leer a los clásicos y a los contemporáneos, pero leer. Algunos más… ser espectador del mundo que le rodea, pero no indiferente, y escribir sin prisa, sin buscar el éxito, escribir como se está en la vida. Y aunque sea un tópico: el hombre, el escritor —en este caso— es el estilo. No debe olvidarse que el logos equivale a pensamiento y palabra, por eso creo que el estilo, la voluntad de estilo, es fundamental, y Juan Rulfo y Borges, para mí la cima de la narrativa en español del siglo XX, son un ejemplo. ~

______

OLGA GARCÍA-TABARES es escritora y periodista.

Dejar un comentario



Siempre se termina en uno mismo (reflexiones sobre el ensayo)
Hace un momento, antes de salir a pasear por las colonias circunvecinas y de descubrir con azoro que vivo rodeado de callejones extraños llenos de charcos de lluvia, pensaba que reflexionar sobre el ensayo como género literario era una tarea estéril, onanista. ¿Para qué hacerlo si todo me era ya familiar, si podía directamente escribir […]
Campañas presidenciales en EU
Las demandas de una campaña presidencial en un país moderno naturalmente atraen a la gente mas anormal. Y cómo no, si es un concurso de belleza, una auditoría financiera y un examen de próstata, todo combinado. Además, dura meses, si no años, sin descanso. ¿Qué tipo de persona quisiera someterse a semejante tribulación, solo por […]
Novo, Leduc y las huellas imposibles del shandysmo en México
Además de haber sido estupendos poetas y prosistas que, según la opinión maliciosa de muchos, desperdiciaron su vida y talento en el periodismo, Salvador Novo y Renato Leduc tienen en común el haber sido los únicos escritores mexicanos que estuvieron relativamente cerca de formar parte de la internacional conjura shandy que cobijó en Europa, entre […]
Tres breves comentarios sobre las elecciones del domingo
Primero, teóricamente es el día de comicios más importante después de las elecciones presidenciales, pero este año dio más bien la sensación de poca importancia, de que no cambió nada. Y de cierta forma así era. Antes, el PRI y sus aliados controlaban 241 curules en la Cámara de Diputados. Ahora ellos dos tendrán una […]
Perrear un libro en un país multilingüe
(Aunque sus habitantes no lo sean)
  Hace unas semanas se armó una gran polémica por el video de la campaña prolectura “Perrea un libro” del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Cada vez que sucede algo así, me pregunto cuáles son las implicaciones de promover la decodificación de signos gráficos en español por determinado periodo de tiempo (como esta […]
Más leídos
Más comentados
¿Por qué es un problema la lectura? (203.686)
Desarrollar el gusto por la lectura no es cuestión meramente de voluntad individual. El interés por los libros aparece sólo en ciertas circunstancias.

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (120.383)
...

La distribución del ingreso en México (109.267)
...

Los grandes problemas actuales de México (78.718)
...

Perfil demográfico de México (66.234)
...

Presunto culpable: ¿Por qué nuestro sistema de justicia condena inocentes de forma rutinaria?
Bas­tan­te han es­cri­to y di­cho ter­ce­ros so­bre Pre­sun­to cul­pa­ble....

Los grandes problemas actuales de México
Se dice que el país está sobrediagnosticado, pero en plenas campañas y ante...

I7P5N: la fórmula
Homenaje al ipn con motivo de su 75 aniversario, este ensayo es también una...

China – EUA. ¿Nuevo escenario bipolar?
No hace mucho que regresé de viaje del continente asiático, con el propósito...

La sofocracia y la política científica
Con el cambio de Gobierno, se han escuchado voces que proponen la creación...

1
Foro de Indicadores