Domingo, 09 Agosto 2020
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Galaxia Gutenberg. Minucias del lenguaje. Se los dije por se lo dije
Cultura | José G. Moreno de Alba | 26.08.2009 | 0 Comentarios

Hace tiempo escribí una
notita explicando el error
que se comete cuando indebidamente
se pluraliza
el pronombre lo en el sintagma se lo,
en casos en que el pronombre complemento
indirecto se, invariable, vale
por el plural les. Parece ser que el hablante,
por una parte, ante la necesidad
de señalar que el complemento
indirecto es plural y, por otra, ante la
imposibilidad de pluralizar el se, traslada
ese rasgo de pluralidad al pronombre
complemento directo, que
morfológicamente sí lo acepta, diciendo
los en lugar de lo, a pesar de que
éste tiene referente singular. Menéndez
Pidal explica las razones por las
cuales se dice se lo y no *les lo:
Cuando el dativo va unido al acusativo
del mismo pronombre (dedit
illi illum), el castellano antiguo usa
la forma gelo […]. Este gelo se propagó
por analogía al plural y en
vez de dedit illis illum: dio-les-lo, se
dijo, como en singular, dio-gelo. El
castellano gelo (singular y plural)
en el siglo XIV empieza a dejar su
puesto a la forma moderna se lo,
generalizada gracias a la influencia
analógica ejercida por expresiones
reflexivas como echóselo,
atóselo.
Si vuelvo a ocuparme de esta minucia
es porque ahora se cuenta con voluminosos
bancos de datos que permiten
hacer algunas precisiones que,
cuando escribí aquella nota, resultaban
prácticamente imposibles. Aunque
se trata ciertamente de resultados
provisionales, parece ser, por una
parte, que la equívoca pluralización
de se los por se lo no se produce en el
español europeo. En España no se dice
ni mucho menos se escribe se los dije
(a ellos) sino se lo dije (a ellos). Incluso
en la lengua hablada puede oírse, por
ejemplo, lo siguiente: “Ya se lo dije a ustedes,
la luz de este plató ha subido
bruscamente de intensidad” (durante
un programa en vivo de televisión en
Madrid, 1996). Por el contrario, en
América, pero sobre todo en México,
lo común es la pluralización. En el
Corpus de referencia del español actual
(CREA), que contiene textos que van de
1970 a 2004, aparece 20 veces la expresión
se los dije (con los en lugar de
lo). Todos los registros corresponden al
español americano: 13 son de México,
2 de Chile, 2 de Venezuela y uno de
cada uno de los siguientes países:
Costa Rica, Cuba y Nicaragua. Podría
pensarse que esta pluralización anómala
sólo sucede con el verbo decir.
Pasa lo mismo con cualquier otro: “Esto
lo saben los internos, se los comunica
la autoridad”, “Nadie me dijo el porqué,
ni yo pregunté” (revista Proceso
15/09/1996).
Esta inconcordancia, dirán otros, se
halla sólo en la prensa o en la lengua
hablada. No. También en la literatura,
incluso en los llamados buenos escritores.
El siguiente pasaje, sea por caso,
corresponde a un parlamento de
una obra de teatro (Ceremonias del alba)
de Carlos Fuentes: “¿Ya ven? ¿No
se los dije? ¡Son dioses, ven a través del
engaño!”. Está en boca de personajes,
alegará alguien. También aparece en
el texto del narrador de una novela:
“Natael y Emilia dijeron adiós sin lágrimas,
así se los pidió en secreto la tía
con el pretexto de no mortificar a
Agustín” (Ricardo Elizondo, Setenta veces
siete, 1994). Los ejemplos podrían
multiplicarse indefinidamente. Abundan
asimismo los casos mexicanos de
pluralización del pronombre femenino (se las por se la): “Estas parejas de
edad madura que se engalanan para
ir al teatro han venido a ver El beso de
la mujer araña, porque sus amigos que
vieron esta comedia musical en
Broadway se las han recomendado”
(Proceso, 24/11/1996); “Llévensela a mi
cuarto; si no me gusta lo que dice éste,
primero me la cojo y después se las
regalo, muchachos” (Felipe Victoria, La
casta divina. Historia de una narcodedocracia,
1995).
Los primeros casos mexicanos que
he encontrado de pluralización indebida
del pronombre están en la novela
de Joaquín Fernández de Lizardi que
se titula La Quijotita y su prima (1818).
El referente del pronombre es neutro:
Si tuviera usted un hijo pequeñito,
¿se pondría de propósito a espantarlo
sabiendo que le había de resultar
de esto un gran mal? – Seguramente
no. – Menos permitiría
usted que los criados de su casa lo
espantaran. – Ya se ve que no, ¿cómo
se los había de permitir? (El
antecedente de los, que debería
ser lo, es que los criados de su casa lo
espantaran).
Y que siendo bastantes nuestras
persuasiones para que fueran
a acostarse, no se conseguía hasta
que el coronel se los mandaba, y
entonces apenas salían a la pieza
inmediata, y se recostaban a dormitar
en un colchón que tenían
allí. (El referente del pronombre
los, indebidamente pluralizado, es
que fueran a acostarse).
En esa misma obra hay un curioso caso
de se los por se lo en el marco de la
expresión fija allá se lo haya, en la que
el referente del pronombre es también
de género neutro:
Si no hemos nacido para reformar
el mundo, ni tenemos que dar a
Dios cuentas por otro, ¿para qué
es cansarnos en persuadir que
obren bien o mal? Allá se los haya.
Los textos anteriores, que contienen
pluralizaciones anómalas de lo, corresponden
a principios del siglo XIX.
Es probable, sin embargo, que el fenómeno
sea más antiguo, sobre todo
en la lengua hablada; sin embargo no
registré ejemplos en el Corpus diacrónico
del español (CORDE). Tampoco encontré,
en textos mexicanos de ese
corpus correspondientes a esa centuria,
casos de empleo correcto de se
(con referente plural) más lo (singular).
Sí los hay, aunque muy pocos, en
documentos novohispanos de los siglos
XVI al XVIII:
El marqués les certificó que sabie
que aunque le llevaban de comer
eran ellos los que con nosotros peleaban,
e que todo se lo perdonaba
(Relación hecha por el señor Andrés de
Tapia, sobre la conquista de México,
1525).
Muchos ministros no lo quieren
creer, y quando se lo dicen, lo tienen
a cosa de poco fundamento, y
demasiada ignorancia de indios
(Fray Jacinto de la Serna, Tratado de
las supersticiones, idolatrías, hechicerías…,
1656).
Todos los mexicanos traían el
cabello largo y tenían por grave ignominia
el que se lo cortasen
(Francisco Javier Clavijero, Historia
antigua de México, 1780).
En resumen: por lo menos a partir del
siglo XIX, en México tiende a pluralizarse
indebidamente el pronombre lo
(con antecedente singular) del sintagma
se lo cuando el referente o antecedente
del pronombre se es plural (se
los dije a ellos por se lo dije a ellos). A pesar
de que este fenómeno está muy
extendido y se halla incluso en buenos
escritores, ¿convendría evitarlo? Creo
que sí. No sería señal de un purismo
innecesario sino mejor de un intento
por evadir un anacoluto evidente.

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