Lunes, 22 Julio 2019
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El maltrato al instituto electoral
Entrevista con María Marván Laborde
El Federalismo A Prueba | Este País | Federico Reyes Heroles, Carlos Elizondo Mayer-Serra, Jesús Silva-Herzog Márquez | 03.11.2014 | 0 Comentarios

©iStockphoto.com/© ARTQU

Con la apertura democrática, el federalismo pasó de ser una entelequia constitucional a un hecho fallido. La descoordinación entre niveles de gobierno, los vacíos legislativos y operativos y —sin más— la irresponsabilidad, han debilitado hasta el pasmo nuestro régimen de articulación nacional. Ante ello, la reacción más inmediata, pero de ningún modo la más conveniente, ha sido el regreso a las prácticas centralistas. Un ejemplo es la creación del INE y lo que implica en materia electoral. En la siguiente entrevista —sostenida para Excélsior tv y adecuada a este espacio—, María Marván Laborde, exconsejera del IFE, excomisionada presidenta del IFAI y especialista en el tema, da cuenta de ello.   

FEDERICO REYES HEROLES (FRH): Es curioso cómo la tradición mexicana se apoyó en instituciones autónomas. Yo diría que hay dos instituciones autónomas insignia: el Instituto Federal Electoral (IFE), ahora Instituto Nacional Electoral (INE), y el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI). Sin embargo, las últimas designaciones de consejeros del INE volvieron a demostrar una cuota partidaria. Eso preocupa. La forma de designación no se tocó en toda la reforma política; básicamente se quedó igual y ya está desnuda: son cuotas de los partidos.

CARLOS ELIZONDO MAYER-SERRA (CEMS): Pero siempre hubo, en algún sentido, cuotas de partido, desde el primer IFE. La pregunta es si se trata de gente con línea directa a los partidos o no, y me da la impresión de que esta selección salió mejor que la anterior. Digamos que hay un componente de mayor autonomía, de mayor servicio profesional previo. No puedes esperar que no haya ninguna cuota pero el presidente me parece una persona…

JESÚS SILVA- HERZOG MÁRQUEZ (JSHM): María, tú diste un discurso, que realmente causó una conmoción nacional, en donde describías un maltrato de las instituciones representativas al IFE: una reforma que no se justificaba con argumentos convincentes, el hecho de que se hacían cambios caprichosos a las reglas electorales como precio de una reforma energética… Creo que hiciste un cuestionamiento bien profundo.

MARÍA MARVÁN LABORDE (MML): Me gustaría empezar por lo que plantea Jesús y que es la razón de ser de esta reforma electoral y sus posibilidades de éxito; creo que esto es lo más preocupante. Podríamos coincidir en mayor o menor medida en que había ciertos problemas en distintos institutos locales. Sin embargo, hay dos hechos fundamentales. El primero es que nunca hubo un diagnóstico real: no sabemos si de Aguascalientes a Zacatecas todos los institutos electorales eran igualmente malos, si todos eran igualmente dominados por los gobernadores. Nos guste o no, en las 32 entidades hay cierta pluralidad y finalmente, aunque con distintas reglas, todos los institutos electorales son nombrados por los congresos locales. Si en ninguno de ellos nos gusta el resultado, habría que ver qué es lo que está pasando en los congresos locales, y no en los institutos locales. No se hizo ninguna diferenciación, se trató de la misma manera a todos. Curiosamente, podríamos pensar que uno de los casos más preocupantes es el del Distrito Federal, donde las cuotas nunca fueron entre partidos políticos sino entre tribus del PRD, y yo creo que eso hay que decirlo con todas sus letras. Se plantea una solución que difícilmente puede ser acertada si no hay diagnóstico, es decir, es muy difícil que yo vaya al médico y me dé una medicina si todavía no atina a saber cuál es la enfermedad y cuál es su origen.

Sobre las cuotas partidistas, pienso que es importante rescatar dos cuestiones. Primero, ¿cuál es el verdadero carácter ciudadano del IFE y dónde está ese valor? Desde mi perspectiva, no es en su cuerpo directivo, sino en los funcionarios de casilla. Son ciudadanos sorteados, de a pie. Salen elegidas muchas personas; se capacita a cerca del doble de los funcionarios que necesitamos, y los ciudadanos tienen la certeza de que pueden llegar caminando a la casilla desde su casa, no importa si viven en la Sierra Tarahumara o en la colonia Del Valle de la Ciudad de México. Se trata de un grupo de ciudadanos elegidos de verdad aleatoriamente: son los vecinos, los amigos de los votantes —uno que le cae bien, otro que le cae mal, uno que reconoce de un partido y otro que no— los que van a cuidar el día de la elección los votos y que se cuenten. Ese es el verdadero carácter ciudadano del IFE (ahora INE) que no podemos dejar de reconocer. El monumento que falta en este país es el monumento al funcionario de casilla, porque son voluntarios, les tocan a la puerta y les dicen: “¿Qué crees? Te toca, tienes que ‘echar a perder’ —permítanme ponerlo entre comillas— un domingo”. Y la gente va, cumple. Más o menos de cada ocho ciudadanos sorteados se capacita a dos, y de esos se escoge uno. Hoy la experiencia del IFE (esperemos que sea la experiencia de 2015) es que no fallan; la necesidad de tomar ciudadanos de la fila es cada día menor. Ese es el carácter ciudadano del IFE.

CEMS: Cuando se le metió al IFE la responsabilidad de monitorear los medios, porque supuestamente eran todos sesgados, y se prohibió que los particulares compraran publicidad, tampoco hubo un diagnóstico. Es decir, después de cada elección hay un derrotado que dice: “Yo perdí por esto”, y como parte de la negociación política se da una solución a su supuesto agravio. Lo malo es que cada vez le cuelgan más cosas a la institución y la vuelven más pesada y complicada de administrar; lejos de que se convierta en un sistema más ágil y menos burocrático, vemos lo peor de los mundos: el INE y los institutos locales en un esquema de relación muy complicado.

MML: La paradoja es que la autoridad será la responsable si esto no funciona. Pero cuando los partidos creen que no funciona, le dan a esa autoridad todavía más responsabilidades.

Pero me gustaría regresar a la composición del cuerpo directivo del IFE o INE. Se trata de una cuestión partidaria revestida de un discurso muy hipócrita. Tiene que ser una cuestión partidaria; el problema es cómo le hacemos. Yo creo que hay que reconocer que en este país hay tres grandes fuerzas políticas, que los que hoy en día son consejeros del INE lo son porque tienen mucha confianza de una de esas fuerzas y poca desconfianza de las otras. Me parece un absurdo, y lo he sostenido en público y en privado, que la forma de selección sea decirle a los ciudadanos: “Vengan e inscríbanse”. Así no se elige un cuerpo directivo de un organismo de Estado.

CEMS: Yo creo que tienes razón en que hay una hipocresía, pero [el proceso] nos blinda de poner, digamos, al compadre del gobernador. En el momento que estableces una serie de requisitos técnicos, la baraja con la que se va a hacer el intercambio partidista ya está filtrada; cualquiera de los que llegan ya pasó por una serie de controles de competencia, de trayectoria, etcétera. No ponerles un tipo de filtro me parecía más peligroso.

MML: Claro, hay que poner requisitos técnicos e inclusive, creo yo, mucho más altos, y a partir de eso reconocer que el cuerpo directivo debe surgir de un gran acuerdo político en donde todos aceptamos que la pluralidad del cuerpo colegiado es lo que va a generar los equilibrios.

FRH: Mencionaste una palabra que es clave en esto y que siempre está presente, desconfianza. Lo dijiste muy bien: [quedan] las personas que tienen menor desconfianza de sus no simpatizantes. Así funcionan los paneles internacionales del TLC, es la misma mecánica. Supones que un canadiense tiene por naturaleza una inclinación hacia el bienestar de Canadá y hacia los intereses de Canadá, así que seleccionas… Creo que ese es un camino. Quizás hace falta plasmarlo, porque disfrazarlo de consulta ciudadana o de participación…

CEMS: [El proceso de 2015 supondrá] andar por una brecha inexplorada. Habrá muchos errores porque la [nueva] ley es muy complicada. Vamos a tener todo abierto a debate porque ¿cuál es la jurisprudencia de [un modelo legal] que apenas empieza?

MML: Yo creo que hay dos grandes paradojas. Una propiamente en el terreno electoral y otra que trasciende, en un nivel mucho más importante. Vamos a las cuestiones electorales. Los 11 consejeros del INE van a nombrar a los siete consejeros de cada uno de los estados, que van a vivir de recursos estatales. Si yo como gobernador quiero que esto no funcione, ¿cómo lo logro más fácilmente? Asignando un sueldo de un peso a cada uno de los siete consejeros o asignándoles el triple de lo que ganan los consejeros del INE. Cualquiera de las alternativas es disruptiva. La siguiente: ¿cómo le hago para que funcionen las elecciones, si el congreso local no les da presupuesto suficiente? Si en un momento dado los estados están haciendo las cosas muy mal, el INE puede decir: “Me atraigo la elección”. ¿Junto con el presupuesto, o pide una ampliación a la Cámara? O bien atrae las tres primeras porque todavía le alcanza y a la cuarta dice: “Qué pena pero fíjense ustedes que ya no hay lana”. Eso no está definido, y no es un problema menor, es un problema de primer orden.

JSHM: ¿No te parece que lo desconcertante, habiendo tantos problemas, es revivir uno que estaba básicamente encarrilado hacia su solución? Es desenterrarlo para generar incertidumbre en todos los ámbitos de nuestro proceso electoral. Me parece inexplicable. ¿Qué necesidad hay de inventar problemas?

CEMS: O como decía María, si había problemas puntuales en los estados, podían haber dado retoques para que en casos críticos, con reglas muy establecidas, el INE atrajera. Nos hemos quedado en el peor de los mundos. Por lo menos hubieran desaparecido lo estatal, y todo se va al INE. Necesitarían presupuesto para que alcance para todas [las elecciones], los gobernadores pueden obstaculizar de otra forma, pero la jurisdicción está clara…

MML: Digámoslo un poco al revés: con un buen diseño del artículo 116 constitucional se podrían haber resuelto muchos de esos problemas, atacando cuestiones precisas, puntuales, y exigiendo soluciones donde realmente se necesitaban.

CEMS: Hay otro tema que me intriga y me preocupa: declarar nula una elección por exceso de gasto. Yo quiero que me expliquen cómo opera eso, es decir, cómo le haces para sacar cuentas, tenerlas a tiempo y cerrar la calificación con toda la información que te permita decir: “Este señor gastó más o menos”.

MML: El primer riesgo sin lugar a dudas está en la falta de compromiso democrático de los actores: todos los segundos lugares van a impugnar porque el otro se excedió en gastos. Al tercero le importa menos porque tiene menos que ganar, pero todos lo van a hacer. El otro riesgo está en que hay que crear un sistema de fiscalización completamente distinto. En 2012, los partidos entregaron las cuentas en octubre, después de que se declarara el ganador de manera legítima en agosto. Tuvieron de octubre a diciembre para contestar las observaciones de auditoría. El resultado estuvo en julio de 2013.

CEMS: Pero ya cambiaron. La contabilidad de los partidos en el INE va a estar en línea. Incluso algunos partidos podrán darle al INE la facultad de pagar directamente. Tú que viviste un proceso electoral presidencial, ¿crees que es factible?

MML: Las dos cosas me preocupan. Primero, la contabilidad en línea. Eso no ha cambiado, por lo menos en la Constitución: el dinero se entrega a los partidos y los partidos reparten —es cierto, no se entrega al candidato, y el castigado va a ser el candidato. Si a mí me dan 10 pesos para competir en 10 distritos, no necesariamente les voy a dar un peso a cada uno porque yo ya sé qué distritos tengo perdidos. Pero en el distrito donde tengo grandes posibilidades de ganar probablemente invierta 7 de los 10 pesos, nada más que necesito hacerlo de tal manera que el exceso de gasto siempre esté reflejado en el que perdió y nunca en el que ganó, y ese es el reto más grande porque la administración es de los partidos pero el castigado es el candidato.

CEMS: Y sobre esto, ¿qué te imaginas que puede pasar en la elección presidencial de 2018?

MML: Hay un comportamiento muy oportunista. Los partidos tenían toda la libertad de comprar un espectacular en el que aparece la foto del candidato presidencial y al final un letrerito que dice: “Vote por los candidatos de este partido”. ¿Qué pasó en 2012? Peña Nieto ganó y claro que su partido lo iba a apoyar: repartió los excesos de campaña entre 364 candidaturas.

CEMS: El PRD no cuidó bien a López.

MML: El PRD ya se había enojado con López Obrador porque había avisado que se iba a hacer Morena y que no iba a jugar ni con el PRD, ni con Movimiento Ciudadano, ni con el PT, y no solo no quisieron protegerlo: arreglaron las cuentas de modo que fue el pagano. Eso fue clarísimo, esa fue una estrategia financiera, de contabilidad y política.

FRH: Si algo frustra a la gente es que le lleguen los descubrimientos de pillerías ya cuando no puede hacer nada. Eso nos ocurre en lo electoral y nos ocurre a nivel nacional, cuando vemos por ejemplo las desviaciones presupuestales de hace dos años que planteó la Auditoría Superior de la Federación del Gobierno de Calderón. ¿Por qué no nos lo dijeron a tiempo, para poder proceder en contra de los responsables? ¿Cómo arreglarías tú eso? Le hemos ido colgando al IFE (al INE) una serie de cargas de trabajo que no necesariamente deberían estar ahí. Una de ellas es precisamente la que tiene que ver con el seguimiento de las cuentas de los partidos políticos, que debería estar respaldado por un cuerpo de auditores como el que tiene la Auditoría Superior de la Federación. Los consejeros del INE no necesariamente tienen la experiencia para poder meter sus narices en estos asuntos contables, que son muy ajenos al perfil que se buscó para esos cargos.

MML: Yo creo que sí se tienen que meter en las finanzas, porque las finanzas determinan mucho el proceso electoral. Por eso se creó la unidad de fiscalización. Dimos un bandazo. De una revisión que estaba estrictamente en manos de consejeros con poca experiencia contable, donde además hubo una apropiación de la comisión, se pasó a una unidad de fiscalización donde los consejeros no teníamos literalmente vela en el entierro: un cuerpo técnico de contadores te presentaba 48 horas antes, literalmente 48 horas antes, dictámenes gigantes que era imposible revisar y con los que había que tomar una serie de decisiones. La fiscalización es uno de los aspectos importantes de la equidad, y yo creo que hay que discutir con mucho cuidado y con mucho empeño qué es eso de equidad en las elecciones. No es un principio constitucional pero hoy es el que más reclaman todos los partidos. Desde mi punto de vista, equidad es un arranque parejo pero no necesariamente excluye una diferenciación en el proceso de campaña. Las campañas están hechas para ahondar las diferencias entre las ofertas, y eso no lo hemos entendido. Tan es así que nuestro pleito como mexicanos siempre es en la elección presidencial. Si las campañas fueran tan inequitativas no tendríamos congresos plurales. Perdón, pero nadie reclama que los congresos estén mal formados porque la campaña fue inequitativa. Quien considera que la campaña fue inequitativa porque como candidato a la presidencia perdió debe recordar que la presidencia es unipersonal: uno va a ganar, los demás van a perder, no hay más.

Coincido en que le hemos asignado demasiadas funciones al INE y, además, no hemos exigido a los partidos ninguna responsabilidad respecto de sus quejas. [Hay que ver] el nivel de quejas frívolas que existe. Porque es muy atractivo: yo te acuso de alguna cosa que hiciste mal, mañana tú me acusas de otra. En la mesa del Consejo se llama reciprocidad. El Consejo no tiene la capacidad de desechar quejas frívolas que, por lo demás, no van a llegar a nada porque el Tribunal las regresa y te dice: “Investiga”. Eso ha sido gravísimo.

CEMS: Pero además el Consejo se ha vuelto —exagerando un poco la nota— una fiscalía de partes, porque todo lo que dice acaba siendo resuelto en el Tribunal Federal Electoral (Trife).

MML: Pero ni siquiera el Tribunal resuelve en plena jurisdicción.

CEMS: A ver, si te hubieran pedido a ti que rehicieras la ley…

MML: En principio no estoy en desacuerdo con que [los partidos y candidatos] no puedan comprar televisión, pero hay que repensar toda la parte de comunicación política. A los partidos que abusan con quejas frívolas, habría que castigarlos y habría que castigarlos en serio.

CEMS: Sería una gran cantidad de quejas por año.

MML: O desestimar, y decir: “A ver, señor, si esta queja es frívola usted va a tener una multa”. Y a lo mejor: “Tiene 10 quejas en el proceso electoral, aprenda cómo las usa”.

También creo que el Trife tiene que actuar como un tribunal de plena jurisdicción, es decir, no puede decirle al IFE: “No me gustó la multa, te la regreso”. Hay asuntos que regresaban hasta cuatro o cinco veces. Debemos entablar una dinámica mucho más sana entre los consejeros electorales y los partidos políticos desde el sistema de comisiones. El sistema de comisiones es muy perverso.

FRH: A mí me gustaría que abundaras sobre eso. Es un territorio medio turbio del cual casi nunca hablamos.

MML: Todo el sistema de decisión del INE está basado en comisiones donde trabajan los consejeros electorales con los partidos políticos. Pero no trabajan directamente con los consejeros electorales de los partidos —los que se sientan en la mesa del Consejo General— sino con una serie de asesores que están pagados por el propio IFE, en una relación laboral sumamente complicada.

FRH: O sea, les paga el IFE pero son designados por los partidos políticos.

MML: Así es. Y en la discusión de los temas de los partidos se genera una relación de chantaje muy importante. El tema más complicado sin lugar a dudas es la Comisión Nacional de Vigilancia. En todos los procesos electorales hay un momento de aprobación por parte de los partidos —a través de la Comisión Nacional de Vigilancia— del Padrón Electoral. Sin esta aprobación, no hay elección. ¿Ustedes saben el nivel de chantaje que tienen esos miembros de la Comisión, a los que les paga el IFE pero que son nombrados por los partidos? El IFE no les toma lista. Van a la Comisión cuando quieren, y cuando no quieren, no. Sus sueldos están por arriba de los 80 mil pesos mensuales libres.

JSHM: Esto, de lo que nos estás hablando, implica un diagnóstico basado en la experiencia que me parece que no fue aprovechado en lo más mínimo durante el proceso de reforma. Otro de los elementos que identifico en el discurso que diste es la indisposición a aprovechar la experiencia de los consejeros del ife. Fue absolutamente ignorada en el proceso de cambio.

MML: En cada proceso electoral —por lo menos los de 2003, 2006, 2009 y 2012— los consejeros se dan a la tarea de escribir un libro blanco que se manda a los partidos. Ahí están planteados estos problemas, con diferentes perspectivas, con diferentes matices. Sin embargo, las reformas electorales las hacen los partidos políticos para servir a los partidos políticos, no para mejorar un sistema electoral, y esa es una realidad.

CEMS: Hay otros temas de la reforma que a mí me parecen muy preocupantes, como las candidaturas independientes. La idea era abrir un espacio y, por lo que vemos, se trata simplemente de una simulación más. ¿Quién va a poder cumplir con los requisitos que se están pidiendo? ¿Cómo resolver esa compleja decisión de darle recursos públicos y espacios de televisión a candidatos ciudadanos?

MML: Sin lugar a dudas es uno de los problemas más complejos. Yo creo que los candidatos independientes tienen que reconocer que están entrando en condiciones de desventaja, o sea, si yo decido ir sola en lugar de ir con un partido político, yo misma me estoy poniendo en una situación de desventaja. Segundo, si realmente se pretende que tengan el apoyo del uno por ciento [del padrón] —cuatro veces lo que se pide para generar un partido—, no va a haber candidatos independientes. Lo que dijeron fue: “Hagamos otra vez una reforma constitucional políticamente correcta y en las leyes secundarias hacemos imposible que funcione”.

_________

FEDERICO REYES HEROLES es director fundador de la revista Este País y presidente del Consejo Rector de Transparencia Mexicana. Su más reciente libro ensayístico es Alterados: Preguntas para el siglo XXI. Es columnista del periódico Excélsior.  CARLOS ELIZONDO MAYER-SERRA es profesor del CIDE, institución que dirigió de 1995 a 2004. Sus libros más recientes son Por eso estamos como estamos y Con dinero y sin dinero. Es columnista del periódico Excélsior. JESÚS SILVA-HERZOG MÁRQUEZ es maestro en Ciencia Política por la Universidad de Columbia. Profesor en el ITAM, ha sido investigador invitado del Woodrow Wilson Center. Autor de Andar y ver y La idiotez de lo perfecto, colabora regularmente en el diario Reforma.

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