Jueves, 17 Octubre 2019
Artículos relacionados
Gauguin y el paraíso perdido
Cultura | Este País | Travesías | Andrés de Luna | 01.04.2015 | 0 Comentarios

Gauguin trabajó en la Bolsa de París en los años setenta del siglo XIX. Era un hombre próspero, solo le inquietaba el ejercicio de la pintura, la que practicaba únicamente en los ratos de ocio que le proporcionaba su labor bancaria. Eran tiempos extraños en una capital francesa que estaba ávida de enfrentamientos, unos eran los impresionistas y otros los académicos que repudiaban a los artistas instalados en el movimiento de color y espacio.

Paul Gauguin estuvo como visitante en Lima de 1849 a 1855, y después regresa a Orleans, a la vivienda de su tío Isidore, a causa de un hecho lamentable: su padre, Clovis, había muerto durante la travesía en Perú en 1849. Luego de varios recorridos entre la región donde habita su pariente y París, solicita ser marino, y como grumete en el barco Luzitano hace viajes a La Haya y a la fantástica Río de Janeiro. Esto lo lleva a un recorrido aún mayor, a través del mundo, en el navío Chili en 1866. Dos años después, Paul ingresa a la Marina de Guerra. Aquí el personaje combate a bordo de la nave Jerome Napoléon. Al concluir el conflicto bélico se convierte en corredor de bolsa en la empresa Bertin, de París.

Apenas ha hecho una posición, contrae nupcias con la niñera danesa Mette Sophie Gad. Luego nacerán sus hijos, dos de ellos, Clovis y Aline, inconfundibles, sobre todo por el apéndice nasal voluminoso que tiene el artista.

El problema de Gauguin fue el dinero, toda su vida luchó por obtenerlo con sus pinturas y esto fue un fracaso total. Conoce a Camille Pissarro en 1874. Compra algunas pinturas del artista. Con lo que ganaba en la Bolsa de París alquila un estudio del barrio Vaugirard. Son los años en los que comienza su dura tarea de obtener recursos para mantener a su familia. Para 1883, decide renunciar a sus colaboraciones en la Bolsa. Ese mismo año, en Cartas a Lucien (Muchnik Editores, 1979) Camille Pissarro envía este comentario a su hijo: “¿Qué va a pensar Guaguin cuando le cuente la conversación que tuve con Monet a propósito de la exposición en París: la negativa absoluta? Renoir tiene la misma idea. Los parisinos están saturados: quedémonos tranquilos. Creo que, en efecto, ya tenemos bastante. –¡Pero cómo! —nos dirá Gauguin. ¡Si él tiene que hacerse su reputación! Estoy muy molesto, aunque siento muy bien que es absurdo abrumar a la gente con nuestros problemas; igualmente, mi decisión está tomada: quédate tranquilo”. Más adelante, el mismo Pissarro anota, pasado el enojo del artista: “Ya te conté que Gauguin buscaba una casa aquí. Es cosa hecha, toma a Rouen por asalto y piensa quedarse un año a prueba. Abandona a medias las finanzas por el arte”.

Este asunto resultó un entero fracaso para Gauguin. Tiene que salir de Rouen, apenas pasados unos meses, y debe irse a Copenhague a la casa de su esposa en aquella capital nórdica. Gauguin está marchito, tiene ahora cinco hijos y carece de la fortuna suficiente para cubrir los gastos que representan los asuntos familiares. En ese país, Dinamarca, trabaja como agente de lonas, asunto que lo aburre al extremo y tampoco le deja ingresos suficientes. Para el año de 1885, deja a su descendencia en Copenhague y regresa a París. Además, tiene problemas con sus suegros, quienes ven en él a un hombre ocioso, incapaz de mantener a su esposa e hijos.

En 1886, Gauguin tiene el modestísimo empleo de pegar carteles. Este es el año en que conoce al gran pintor holandés Vincent van Gogh. Una idea nace en su cabeza: añora ir a los trópicos. Un año más tarde viaja a Panamá y luego a la Martinica. En estos rumbos y en la capital de Francia se contagia de sífilis. Un mal que nunca lo abandonará.

Fatigado por las labores que lo abrumaban, el artista marcha hacia Pont-Aven, en la Bretaña; un pequeño pueblo es lo que tiene ante sí y lo ocupa para pintar todo lo que puede. Entre los compañeros que encuentra ahí, que constituirán una suerte de movimiento estético, están Emile Bernard y Maurice Denis. Por esas fechas, es el mercader Theo van Gogh quien logra colocar algunas piezas del artista. En 1888 rompe con el impresionismo y se introduce en el “simbolismo sintético”. Producto de este cambio es el lienzo La visión tras la prédica o La lucha de Jacob con el ángel. Obra magnífica que pone en escena una serie de mujeres bretonas que observan, sin intervenir, el combate entre los dos personajes. Algunas de estas damas tienen el sello religioso del cuadro.

Gauguin va y viene de Pont-Aven. Por fin, en 1891 expone varias decenas de cuadros, de los que vende treinta. Obtiene un total de 9 mil 860 francos, que le servirán para financiar su exilio voluntario a Tahití. El pintor parte el 4 de abril y llega el 28 de junio. Va en busca de un paraíso que, casi de inmediato, se desvanecerá en medio de hierbas, mujeres semivestidas o en franca desnudez, leyes administrativas espantosas y curas lamentables. Su único reclamo en estas latitudes terrestres es la pobreza que lo engulle sin más. También en este lugar comenzará su primer y único libro: Noa Noa, que publicará con el “auxilio” del mediocre Charles Morice. Es posible, incluso ahora, criticar al artista por abandonar a su familia. Varios de sus hijos mueren y su ausencia es una burda manera de enfrentar la falta de un éxito que él requería. Silvina Bullrich, en su prólogo a Noa Noa (Fabril Editores, 1969), dirá que: “Gauguin, desmedido en sus aspiraciones burguesas, como lo fue más tarde en sus aspiraciones artísticas, […] no vaciló en abandonar en nombre del Arte, del que podemos decir lo que dijo Madame Roland de la Libertad: cuantos crímenes se cometen en tu nombre”. El artista, ubicado en Papeete, se entrega a la bebida, usa a las muchachas del lugar y se coloca en el espacio de un civilizado que vive atrapado por las autoridades coloniales.

En su libro, él describe su llegada a la isla: “Contorneamos Morea para descubrir Tahití. Algunas horas después se anunciaba la aurora; mientras nos acercábamos con lentitud a los arrecifes, proa al cabo Venus, entrábamos en el canalizo de Papeete y anclábamos sin averías en la rada. A primera vista la isla no tiene nada de feérico, nada comparable, por ejemplo, a la magnífica bahía de Río de Janeiro. Todo ojos, miraba sin intención de comparaciones. Es la cima de una montaña sumergida en los remotos tiempos del diluvio”.

Por otro lado, en la versión iconográfica del mismo libro, se pueden leer las palabras de Marc Le Bot: “Tres veces huyó Gauguin a Europa: las condiciones materiales y morales de la vida de artista le resultaban insoportables para sí mismo y para su arte inconformista. En tres ocasiones buscó un país donde la vida fuera menos cara y donde encontrase una cultura ‘primitiva’ más acorde con su proyecto artístico personal”. (Noa Noa, Editorial H. Kliczkowski, Madrid, 1995). El último refugio de Gauguin en Oceanía son las Islas Marquesas. En medio de una crisis más por su desapego familiar y sus problemas con las autoridades, fallecerá en Atuana el 8 de mayo de 1903.

Así, el marino, el hombre de la bolsa y el pintor formaron un lugar dentro de estos espacios que le correspondieron a su idea del Paraíso, una especie de sitio dual donde encontró la belleza de lo natural en medio de políticas abusivas de los colonizadores galos.

Una vida que fue un desastre sin par.

________________________

ANDRÉS DE LUNA (Tampico, 1955) es doctor en Ciencias Sociales por la UAM y profesor-investigador en la misma universidad. Entre sus libros están El bosque de la serpiente (1998); El rumor del fuego: Anotaciones sobre Eros (2004); Fascinación y vértigo: La pintura de Arturo Rivera (2011), y su última publicación: Los rituales del deseo (Ediciones B, 2013).

Dejar un comentario



Novo, Leduc y las huellas imposibles del shandysmo en México
Además de haber sido estupendos poetas y prosistas que, según la opinión maliciosa de muchos, desperdiciaron su vida y talento en el periodismo, Salvador Novo y Renato Leduc tienen en común el haber sido los únicos escritores mexicanos que estuvieron relativamente cerca de formar parte de la internacional conjura shandy que cobijó en Europa, entre […]
Un viaje controversial
Aldous Huxley (1894-1963) fue uno de los sabios que produjo el siglo XX. De él, un escritor argentino, Rolo Diez, en el prólogo a la selección de Obras maestras (Editores Mexicanos Unidos, 2015), aclara que: La sabiduría enciclopédica de Aldous Huxley fue el fruto de una gran curiosidad intelectual y de su necesidad de aportar […]
Mirar detrás de la puerta
Javier Marías, Los enamoramientos, Alfaguara, 2011. Los enamoramientos, novela de Javier Marías, fue publicada en 2011. No es quizás una novedad literaria de la que se habla en este texto. La historia de Miguel Desverne, malogrado en un asalto un poco idiota, no es del todo el centro de atención para estas líneas. Es posible […]
Concejal, síndico y alguacil
Continuando con el tema de la entrega anterior, presentamos las entradas del Diccionario de la lengua española para concejal, síndico y alguacil: • Concejal es un ‘miembro de una corporación municipal’; una mujer puede ser ‘concejal’ y ‘concejala’ es también la ‘mujer del concejal’. • Alguacil (del árabe hispánico alwazír, y este del árabe clásico […]
La crítica y el gusto
Debe haber cientos de libros al respecto del arte y lo artístico, aunque en nuestros días sigamos sin poder generar una definición convincente, abarcadora, consensuada y definitiva de ‘arte’. Dirán algunos que enfrascarse en esa discusión es un desperdicio de tiempo, que lleva a debates bizantinos. Es posible que tengan razón, pero no deja de […]
Más leídos
Más comentados
¿Por qué es un problema la lectura? (229.978)
Desarrollar el gusto por la lectura no es cuestión meramente de voluntad individual. El interés por los libros aparece sólo en ciertas circunstancias.

Los grandes problemas actuales de México (133.789)
...

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (131.019)
...

La distribución del ingreso en México (125.195)
...

Perfil demográfico de México (74.426)
...

Presunto culpable: ¿Por qué nuestro sistema de justicia condena inocentes de forma rutinaria?
Bas­tan­te han es­cri­to y di­cho ter­ce­ros so­bre Pre­sun­to cul­pa­ble....

Los grandes problemas actuales de México
Se dice que el país está sobrediagnosticado, pero en plenas campañas y ante...

I7P5N: la fórmula
Homenaje al ipn con motivo de su 75 aniversario, este ensayo es también una...

La sofocracia y la política científica
Con el cambio de Gobierno, se han escuchado voces que proponen la creación...

China – EUA. ¿Nuevo escenario bipolar?
No hace mucho que regresé de viaje del continente asiático, con el propósito...

1
Foro de Indicadores