Mircoles, 26 Junio 2019
Artículos relacionados
Novela verdadera
Cultura | Este País | Diego Moreno | 01.03.2015 | 1 Comentario

A5, acrílico sobre tela, 140 cm diámetro, 2010.

A5, acrílico sobre tela, 140 cm diámetro, 2010.

 

Raúl Herrera Márquez,
La sangre al río:
La pugna ignorada
entre Maclovio Herrera
y Francisco Villa,
Tusquets, México, 2014.

 

“–Mi general, le vengo a informar que voy a matar a Francisco Villa”.

Con la llaneza de esta línea, Raúl Herrera Márquez nos hace entrar a una narrativa compuesta como un holograma en contrapunto, como una manufactura bordada con corrientes de pensamiento en segunda persona del singular, realismo mágico, documentos, testimonios, historia, voces y acentos que alcanzan momentos de literatura como arte.

Es, como la subtitula, una novela verdadera escrita en prosa desnuda con la que logra pasajes de magnífico manejo del tiempo, de un aguafuerte sincopado entre lo costumbrista, la tragedia, el humor, la enjundia, el heroísmo, la lucha, la pasión. El amor. La belleza. El horror. La barbarie.

Resulta refrescante, y muy raro en nuestros días, encontrarse con un libro inteligente en el que el autor cuente con la sensibilidad del lector para crear literatura, no obstante estar nutrido de testimonios y documentos, lo que confirma que toda obra de arte es una abstracción de la realidad porque para el hacer literario, como lo dice Julio Cortázar, el tema es secundario, lo que cuenta es la manera de tratarlo. Lo mismo da un ballenero que abre su historia pidiendo “Llamadme Ismael” o el arriero explicando “Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” o “Estamos ahora en el otoño de mi segundo año en París. Me enviaron aquí por una razón que todavía no he podido desentrañar. No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo”.

Es raro lo que hace Raúl Herrera: no ser ni ventrílocuo ni historiador ni cronista ni editorialista. Ni titiritero. Es un compositor que entrelaza hechos documentados con percepciones psicológicas, datos con imágenes, pasión con ensueños. La sangre al río es una novela, pero un relato, pero un documento, pero una pintura, pero una crónica, pero una nostalgia, una llaga que la narrativa, como catarsis, busca cauterizar.

Tiene la capacidad de abstracción para lograr que sus personajes hablen por sí mismos, logro no menor, ya que autores premiados no consiguen abstraerse de manipular a sus personajes para externar sus propios puntos de vista, muñecos dialécticos, merolicos editorialistas, pertenezcan ellos a La región más transparente, La ciudad y los perros, México sangriento o de caer en muchas disertaciones con cojera, retórica o simple verborrea calificada pomposamente como novela urbana. Les gana el protagonismo y, en ocasiones, la falta de visión y respeto a lo que pudieron haber alcanzado sus personajes.

No es el caso de Herrera, en cuyo escrito se ve la forma llana pero compleja, haciendo bueno el aforismo del escultor Constantino Brancusi: toda simplicidad es en el fondo complejidad. Los análisis históricos, psicológicos, costumbristas, derivados de la observación de fotos antiguas de familia son estupendos.

Lo hace tejiendo testimonios con narrativa en segunda persona del singular manejada con rigor en la que el narrador omnisciente pasa desapercibido; solo la tensión de su conciencia vigilante flota en nuestro rededor. La sangre al río es una composición con manejo de espacio y tiempo parecido a un río revuelto que con la sucesión de páginas va asentando el lodo en el fondo, dejando el agua clara en el cuerpo de la corriente. Una suerte de acuarela en capas decantando personajes maravillosos, cuyas vidas son narradas por ellos mismos.

María Montes, la que se adelanta a las cosas con sueños y presentimientos, es fascinante. Su vida llena el comentario de Oswald Spengler: lo importante de la vida es la vida, no un resultado de la vida. Y la vida de María es mágica, sobrecogedora, poderosa. Su enjundia todo lo llena. Simboliza la mujer norteña, el personaje que con ella ilustra la epopeya de la mujer de la historia y de la literatura, una mezcla de Leona Vicario, Scarlet O’Hara y doña Bárbara.

Es increíble que Maclovio Herrera, el mismo que retó a Villa en el Foreign Club de Parral con un “¿Para qué comprometemos a nuestras tropas? Saque usted su pistola y acabemos esta discusión entre nosotros”, el mismo que tirado de espaldas sobre una mesa dictó el telegrama que comienza: “Se atreve a decir eso porque está lejos”, y tildó de “cobarde, traidor, ambicioso, asesino y bandolero” a quien ignorantes y serviles se santiguan frente a su nombre colocado por la historia oficial en letras de oro en el Congreso de la Unión, el mismo general Maclovio que convirtió derrotas en victorias como la de aquí cerca, por el rumbo de Zamalayuca, cuando obligó a Villa a regresar de su huida a que presentara batalla, sea el mismo que se escabullera dejando a su hermano Luis a que hiciera frente al grupo de mojigatas que reclamaban la detención de un padrecito revoltoso. Realismo mágico, humor, anécdota familiar.

También como una anécdota familiar me permito abrir espacio en esta, mi percepción de La sangre al río.

Los pasajes de horror documentados por Herrera Márquez sobre los incontables crímenes alevosos, torturas, violaciones y despojos contra el pueblo hechos por Francisco Villa y su sicario, Rodolfo Fierro, me son conocidos desde mi niñez en Sonora. Forman parte de historias de mi familia. Lo que después leí en obras de Martín Luis Guzmán, Armando Ayala Anguiano, John Reed, Friedrich Katz, Celia Herrera y otros sobre su crueldad, cobardía y desprecio por el dolor y la vida de los indefensos perpetrados personalmente y por órdenes de quien hoy sería calificado de asesino serial y, tal vez, de criminal de guerra, confirmaron lo que mi abuela Rita me platicaba: cuando siendo joven, en Hermosillo, Sonora, fue madrina de matrimonio de su mejor amiga con un joven llegado de Sinaloa, un empleado del South Pacific Railroad llamado Rodolfo Fierro.

Mis abuelos, Rita y Rómulo Maldonado eran, pues, compadres de Rodolfo Fierro, quien al año de casado, y muerta su mujer y su hijo durante el parto, subió a la sierra del Bacatete donde se unió a Francisco Villa, un bandolero que había adoptado el nombre de su antiguo jefe de correrías. La vida llevó a mis abuelos a Ciudad Juárez, donde Rodolfo Fierro los invitó a unirse a la Revolución casi incruenta, la de 1911, la única que hubo. Lo que siguió al asesinato de Madero y Pino Suárez fue una rebatiña telúrica, atropellada, bárbara y sin rumbo para repartirse los pedazos del establecimiento dejado por Porfirio Díaz, establecimiento que trágicamente persiste en nuestro país.

Mi abuelo hacía de fabricante de pólvora y municiones. Mi abuela, de “galleta”, como era el apodo original de quienes después se conocieron como “Adelitas”. En camino a la batalla de Torreón, mi abuela se preñó de quien sería mi madre, situación que obligó a mi abuelo a enviarla a parir a Sonora. Tres años sin saber de Rómulo hicieron pensar que había muerto. Un día apareció para reanudar la vida familiar y contar, entre otras cosas, el monstruo en que se había convertido el protagonista central de La fiesta de las balas, su compadre Rodolfo, el asesino de la Revolución, el consentido de Francisco Villa, el jefe que le daba línea y le perdonaba todo. Hasta aquí lo de Rita y Rómulo.

Jesús Herrera Cano pudiera ser personaje de Shakespeare. Y el pueblo de Parral, de Lope de Vega. La obra de un solo acto presentada por única vez el 20 de julio de 1923 a las 7:56 de la mañana en el codo formado por las calles Gabino Barreda y Benito Juárez, de Hidalgo del Parral, parece una simbiosis de ambas obras cumbres de la dramaturgia.

La historia de Hamlet que llegó a Shakespeare a través de Historias trágicas, de François de Belleforest, guarda una divergencia importante con el drama shakesperiano en razón de que, en el relato del francés, Hamlet sabe desde el principio cómo murió su padre, por lo cual su fingida locura tiene justificación; por otra parte, no muere en el cumplimiento de su venganza y es capaz de obrar enérgicamente en el momento preciso.

Lope de Vega escribió Fuenteovejuna basado en un hecho real descrito por su contemporáneo, el canónigo de la catedral de Cuenca y capellán del rey Felipe II, Sebastián de Covarrubias, que describe cómo “los de Fuente Ovejuna una noche del mes de abril de 1476 se apellidaron para dar muerte a Hernán Pérez de Guzmán, Comendador Mayor de Talavera por los muchos agravios que pretendían haberles hecho y entrando en su misma casa lo mataron a pedradas, y aunque sobre el caso fueron enviados jueces pesquisidores que atormentaron a muchos de ellos así hombres como mujeres, no les pudieron sacar otra palabra más de esta, ‘Fuente Ovejuna lo hizo’”.

De esa misma manera, cuando Carlos Herrera fue a devolver las armas prestadas, don José Tinajero celebró lo ocurrido con carcajadas, gritos y ademanes: “¡Ah, qué cacería, qué cacería tan efectiva! ¡Quién nos hubiera dicho, cuando trajimos nuestros rifles de El Paso, para qué cacería iban a servir!”.

No fueron únicamente Melitón Lozoya y sus compañeros quienes mataron a Francisco Villa. Fue todo Parral. Ni hubo final trágico para Jesús Herrera Cano. Había cumplido haciendo justicia a su familia y a su pueblo. El telegrama de Gabriel Chávez lo explicaba todo: “Esta mañana pasó el ganado”.

________________

DIEGO MORENO (Nogales, Sonora) es arquitecto y escritor. Autor de varios libros de ensayo y narrativa y de numerosos artículos sobre literatura, desarrollo social, ecología, arquitectura, política, poesía, viajes, historia y urbanismo, ha trabajado también en el programa de televisión Para gente grande, de Televisa, y dirigido el programa Escarbando, cribando, guardando, de Radio Tecnológico de Tijuana. Asimismo, ha sido columnista del Semanario ZETA en esa misma ciudad. Correo: <[email protected]>.

Una respuesta para “Novela verdadera

Dejar un comentario



El peso de la religiosidad en la identidad nacional
“Creer en México” no habla de que los mexicanos tengan fe en su país, sino todo lo contrario: muestra la incredulidad en sus instituciones, en sus valores patrióticos y en sus formas de participación civil. “Creer en México” busca retratar el perfil de los mexicanos a partir de sus preferencias y adhesiones religiosas. En el […]
Inmigración y racismo en Estados Unidos
La discriminación en el país vecino ha alcanzado a grupos muy distintos: a los pueblos nativos y la gente de origen africano, por supuesto, pero también a variados conjuntos de migrantes. Los mexicanos radicados allá no han sido la excepción. Todos los animales son creados iguales, pero algunos animales son creados más iguales que otros. […]
México: el problema no resuelto de la desigualdad
La modesta disminución de la desigualdad y la pobreza en México durante la última década, ¿es parte de una tendencia consistente o resultado de un conjunto de circunstancias pasajeras? Es preciso responder a esta pregunta si queremos diseñar políticas públicas adecuadas. Para un país como México, una caída de 10% en los niveles de desigualdad […]
Correo del lector
Envíe sus comentarios a <[email protected]>. Las cartas escogidas podrán ser editadas por razones de espacio y redacción.   Excelente el capítulo sobre la relación Cuba-Estados Unidos en la revista de febrero. Surgen tantas interrogantes respecto al futuro de este asunto, si es que en verdad hay un futuro, que abordar el tema desde puntos de […]
Más leídos
Más comentados
¿Por qué es un problema la lectura? (223.031)
Desarrollar el gusto por la lectura no es cuestión meramente de voluntad individual. El interés por los libros aparece sólo en ciertas circunstancias.

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (128.199)
...

La distribución del ingreso en México (118.864)
...

Los grandes problemas actuales de México (111.860)
...

Perfil demográfico de México (71.338)
...

Presunto culpable: ¿Por qué nuestro sistema de justicia condena inocentes de forma rutinaria?
Bas­tan­te han es­cri­to y di­cho ter­ce­ros so­bre Pre­sun­to cul­pa­ble....

Los grandes problemas actuales de México
Se dice que el país está sobrediagnosticado, pero en plenas campañas y ante...

I7P5N: la fórmula
Homenaje al ipn con motivo de su 75 aniversario, este ensayo es también una...

La sofocracia y la política científica
Con el cambio de Gobierno, se han escuchado voces que proponen la creación...

China – EUA. ¿Nuevo escenario bipolar?
No hace mucho que regresé de viaje del continente asiático, con el propósito...

1
Foro de Indicadores