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Jueves, 29 Octubre 2020
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El caso Cassez y la decisión de la Suprema Corte

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Este País | Roberto Hernández | 01.04.2012 | 18 Comentarios

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Los riesgos de una justicia aparente, sin fundamento suficiente en los hechos, son enormes. Además de condenar a posibles inocentes, despejan el camino del abuso sistemático y aun del autoritarismo. Nada más distante de la reparación de un daño que el encarcelamiento de la persona equivocada, de un presunto culpable.

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Era el 5 de febrero de 2006 y varios detenidos en la casa de arraigo donde estaba Florence Cassez veían la televisión. Ella escuchó en el noticiero de Denise Maerker cómo las autoridades policiales mentían sobre la forma en que la detuvieron y pidió hablar por teléfono. De pronto, su voz estaba al aire. Así recuerda el instante:

En las celdas, los que miran el programa comienzan a gritar, a aplaudir, yo escucho el ruido de pasos que corren por el pasillo. A algunos metros de mí, del otro lado de la reja, veo una veintena de guardias que se pelean con la cerradura. Me gritan que termine, que cuelgue… Quiero llegar hasta el final pero la reja se abre… No tengo tiempo de colgar, están allí, saltan sobre mí y se adueñan del teléfono… Todo el mundo ha visto la televisión, todos me escucharon, gritan y aplauden. Es la locura a mi alrededor y la única cosa que me viene a la cabeza, en medio de esa bullanga increíble, es el momento en que yo me siento aliviada, serena y orgullosa de lo que acabo de hacer. A pesar de todo, es una nueva idea: “Florence, vas a salir de aquí”.1

El caso Cassez suscitó una explosión social luego de que el ministro Arturo Zaldívar propusiera ante la Suprema Corte la liberación de la prisionera en un proyecto de sentencia que quedó ahogado tras el voto en contra de tres ministros de la sala penal. El proyecto de Zaldívar fue noticia en varias partes del mundo. Entre quienes habían perdido toda esperanza de que Cassez fuere liberada, causó conmoción. Para otros, la mera propuesta fue motivo de indignación y reacciones rabiosas, algunas incluso en contra de periodistas que le dieron cobertura.2

En el corazón del proyecto de sentencia derrotado estaba, por primera vez y de forma explícita, el castigo de un juez a la mentira policial, la que en este caso constituye nada menos que un delito. Nunca antes en el desdoblamiento del caso Cassez una autoridad del Estado había confirmado lo que era ya incontrovertible: que Genaro García Luna, tras un falso operativo ejecutado por afis a su cargo, nos había mentido a todos de forma deliberada. La puesta en escena consistía en el falso rescate de supuestas víctimas de secuestro; en la escenificación, la propia Cassez aparecía como una de las responsables del delito. La obra había sido ejecutada frente a las cámaras invitadas de Televisa y TV Azteca y transmitida en cadena nacional. Esta transmisión pública del falso arresto, del falso rescate y de la falsa flagrancia por delito de secuestro —bajo la apariencia de ser verídica— había vulnerado, según el Ministro, el derecho a la presunción de inocencia de la ciudadana francesa. De forma similar, el espectáculo policiaco había tendido sobre observadores, víctimas y juzgadores, es decir sobre cada uno de nosotros, una manta de confusión acerca de cuáles datos aportados por la policía podrían considerarse verídicos y qué testimonios e identificaciones oculares podrían ser válidas.

Otro aspecto crucial del proyecto consistía en fundamentar la liberación de Cassez en el hecho de que la policía demoró su entrega al ministerio público (MP). Este aspecto, considerado por muchos como un detalle menor, es en realidad crucial. 3 Se sabe, a través de una encuesta a presos realizada por el cide, que en al menos 40% de los casos la policía demora la entrega de detenidos al MP. Estos traslados duran entre 3 y 6 horas, pero un pasmoso 8% de los detenidos puede ser paseado más de 24 horas por la policía antes de ser entregado al MP.4 Los traslados son un espacio de corrupción y arbitrariedad.

Finalmente, la propuesta de Zaldívar sancionaba, con la liberación de Cassez, la omisión del gobierno mexicano de garantizar el derecho al contacto consular, una medida que cada uno de los mexicanos soñaríamos en los veredictos de jueces norteamericanos que juzgan a nacionales, especialmente en casos de compatriotas condenados a pena de muerte tras una deficiente defensa en el país vecino.

Hoy estamos entonces de regreso en la casilla número uno, a la espera de que otro ministro de la sala tome la estafeta y redacte un nuevo final para esta historia.

Mi objetivo aquí es organizar, a lo ancho de una escala política, las posiciones de quienes se pronunciaron sobre el destino del proyecto de Zaldívar. Lo creo oportuno porque es raro que haya un caso penal en que tantas voces se manifiesten con contundencia. Se trata de una escala comúnmente utilizada por psicólogos sociales.5 A la izquierda colocaré posiciones favorables a la propuesta fallida de liberar a Cassez como consecuencia de la violación de la Constitución y de las leyes. A la derecha colocaré opiniones que desdeñaron las ideas del proyecto de Zaldívar. Los moderados son voces que evitan transmitir abiertamente su opinión respecto del proyecto, y las he omitido en esta versión del texto.

Reconozco que lo que planteo tiene limitaciones metodológicas pues me estoy basando en frases que, arrancadas de textos, pueden no ser representativas de lo que una persona pueda pensar o creer. Aclaro que trato de describir las posturas y no a las personas. De antemano pido perdón a las voces relevantes que he dejado fuera de este ejercicio y a quienes pudieran considerarse mal interpretados. Pretendo explicitar algunas posturas que desde mi punto de vista son posibles y necesarias, pero que están ausentes en el debate. Hay una trinchera vacía que no está siendo asumida por nadie y que se hace evidente cuando nos damos cuenta de que las únicas posiciones críticas respecto del proyecto de Zaldívar fueron las de la derecha. En cambio, hubo elogios pero no voces críticas hacia el proyecto por parte de la izquierda. Casi nadie dijo en la izquierda que el proyecto pudo haber sido una reparación insuficiente ante los problemas que han salido a la luz pública con este caso penal.6

Para escribir este texto me basé en una investigación en línea donde ingresé el nombre de las personas enlistadas en el cuadro de la derecha y la palabra Cassez.7 Estos son los resultados.

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En la derecha

Quienes estuvieron en contra del proyecto de Zaldívar argumentaron que con Cassez en la cárcel habrá menos impunidad y más seguridad. Para ellos, el problema a resolver en México es la impunidad. Esa argumentación es problemática por tres razones al menos: (1) En México típicamente se sanciona al que es penalmente acusado por el mero hecho de serlo, con independencia de la calidad de las pruebas y la calidad del juicio penal. A nivel nacional, 85% de las sentencias son condenatorias. En la Ciudad de México, 95% de las sentencias son condenatorias. Por lo tanto, la impunidad no surge del proceso penal en sí, ya que este típicamente resulta en una sanción penal. La impunidad, por el contrario, parece derivar de una policía incapaz de investigar y encontrar sospechosos con investigaciones confiables y fidedignas. (2) A lo largo de su historia hemos tenido un poder judicial que todo lo perdona a la policía y al MP y, como ya vimos, casi siempre condena. Las sanciones no corren en función de la calidad de la evidencia sino, tal vez, en función de la inercia y la cultura judicial. (3) Estas voces típicamente no hacen el esfuerzo de proponer causalidad alguna. Desconocen el impacto de un proceso penal anquilosado en la corrupción policial y, a su vez, el de la corrupción en la impunidad. Son voces que en lo personal cuestiono porque cuando la acusación penal está en venta y el proceso penal ofrece múltiples oportunidades para simular evidencias, el sistema frecuentemente no castiga al que comete un delito sino al que no pudo pagar. A pesar de lo anterior, estas voces expresan una confianza desmedida en el resultado de un juicio penal en México.

La evidencia empírica en contra del argumento de la derecha es aplastante. Hoy hay más inseguridad que nunca, y la misma arbitrariedad policial de siempre, o una peor. Históricamente, los resultados están a la vista. El problema real de impunidad proviene de instituciones mal supervisadas, incapaces de administrarse frente a la criminalidad y de decidir qué y cómo investigar y, lo peor, incapaces de blindarse ante la corrupción. Nuestras autoridades no logran llevar a juicio a las personas responsables de un delito. Por ejemplo, pese a la cantidad de homicidios asociados con la guerra contra el narcotráfico, solo un manojo de casos han llegado a juicio y recibido sentencia. Empero, el argumento de la derecha versa siempre sobre obtener condenas como si estas por sí mismas lograran mayor eficacia policial. Cito algunas de estas voces:

Isabel Miranda de Wallace: “No vamos a permitir que alguien que ya fue declarado en tres ocasiones culpable de secuestro ahora la quieran liberar”.8 Carlos Marín: “De aprobar tal planteamiento (y muy lejos de garantizar la impartición de justicia), la Suprema Corte legalizará el uso de un sofisma para que muchos criminales obtengan su libertad”.9 Joaquín López Dóriga: “Lo que estamos escuchando es que se quiere anteponer el purismo ya ni siquiera en el proceso judicial: en el proceso de detención y de ponerla a disposición, a una secuestradora sentenciada, con sentencia a 60 años, confirmada en tres instancias judiciales y señalada y ratificada por las víctimas”.10 Sanjuana Martínez: “Si no tuvo debido proceso, deberían eliminarse las pruebas obtenidas, pero no anularse la sentencia. Si no tuvo su derecho a la llamada consular a tiempo como es el caso, aunque se le permitió hacerlo un día y medio después, pues deberían anularse las pruebas que se obtuvieron ilícitamente, pero no la condena”.11 El presidente de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho, Elías Huerta: “[El proyecto de Zaldívar] lo primero que hace es soslayar los derechos humanos de las víctimas […]. Para lo único que el proyecto toma en cuenta a las víctimas es para desestimar su dicho, su riesgo de haber tenido la vida en peligro, su riesgo de haber estado física y psicológicamente torturados por los secuestradores. Resulta que todas estas pruebas son ilegales”.12 Jairo Acosta: “No se trata de aplicar reglas, sino de aplicar principios equilibrados […]. Se debe valorar si en realidad la carencia de asistencia consular y el montaje televisivo tienen relación directa con la culpabilidad de Cassez”.13 José Cuitláhuac Salinas: “Indicó que desconoce si en el caso de Florence Cassez existió un montaje, pero destacó que no se puede pretender que este aspecto sea trascendente al punto de que invalide su juicio”.14 Cabe notar que cuando el titular de la siedo, un órgano de inteligencia, no conoce el caso Cassez y el montaje, o bien carece de inteligencia (lo digo en el sentido técnico del término) o bien miente. Es también interesante la explicación que ofrece de la dilación de alrededor de 24 horas para poner a Cassez a disposición del mp: “Se tendría que analizar si el retraso en la presentación de la inculpada se debió a una cuestión de tránsito, ante el tráfico que se registra en la Ciudad de México”.15 Michel Diban: “Por qué usted después de cinco o siete años va a castigar a las víctimas porque la policía hizo mal su trabajo […]. Pues castigue al policía, aplique las normas legales […]. Ese no es el tema. Sancione, investigue, invalide, haga algo, pero no me castigue a las víctimas, no me castigue la viabilidad del sistema de justicia penal”.16 Samuel González Ruiz: “Es fundamental que el culpable, en este caso Florance [sic] Cassez, no quede impune, como lo marca la Constitución”.17

Everardo Moreno: “De ninguna manera podemos pensar que estaría justificada la decisión de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para determinar la libertad total y absoluta de la señora Cassez. De ninguna manera […]”.18 Y agrega, aunque no es el tema: Arturo Zaldívar no puede ser ministro de la Suprema Corte porque “solo deben llegar […] los que tienen una carrera judicial”.19

¿Cuál es el denominador común de estas posturas? Todas estas voces asumen que en México la justicia penal funciona razonablemente. Con frecuencia argumentan que hubo un juicio y que a Cassez se la condenó ¡tres veces! Pido perdón por citar una obra propia aquí pero ¿recuerda el lector el caso de Toño Zúñiga, del documental Presunto culpable? También Zúñiga acumuló tres sentencias condenatorias durante su proceso. Recordará también que el expediente judicial del caso nada tenía que ver con lo que nuestra cámara registró. El juicio plasmado en el papel era un juicio de fantasía con un testigo que reconocía al acusado “plenamente y sin temor a equivocarse” y policías que se habían presentado amablemente como tales e informado a Zúñiga de todos sus derechos al momento de detenerlo, ¿y qué pasó cuando vimos al testigo y su acusación? Que no había visto el momento del disparo, ni podía describir a Zúñiga. ¿Qué pasó cuando vimos al policía judicial que lo detuvo e interrogó? Que le dijo a Zúñiga: “Ya te agarré, ya te chingaste”. Y más allá de lo que había en un diskette, ¿qué conclusiones presentó realmente el ministerio público cuando el acusado inquirió con qué bases lo acusaba? “¿Que por qué lo acuso? Pues porque es mi chamba.”

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Empero, cuando aparecen en el proceso de Cassez registros fidedignos, es decir registros videograbados, las voces de la derecha los descartan, como si nada hubiera de fidedigno en las imágenes del falso arresto de Cassez y Vallarta en Las Chinitas. Hay quienes incluso señalan, como si fuera una virtud, que ningún tribunal mexicano consideró el video del montaje como prueba en el proceso, como en efecto ocurrió. Por ejemplo, dice Carlos Marín: “Vale la pena hacer notar, primero, que en el proceso que se le siguió a la señora Cassez en el juzgado ordinario, después en el tribunal de circuito, después en el tribunal unitario, en ninguno de esos procesos figuró para nada algo que tuviera que ver con televisión, o con video, o con montaje de nada”.20 Extraño es este periodista que se siente cómodo con que un tribunal descarte una filmación, cuando para el periodismo el video es un instrumento vital de trabajo, capaz de recolectar evidencia dura. Marín pierde de vista que el montaje fue víctima de sí mismo. Que la cámara no perdona. Que el mismo video que capturó la escena fabricada de la detención de Cassez contiene los indicios de la fabricación. Y algo más: en una filmación poco conocida —un documental transmitido en Francia el 18 de noviembre pasado—, puede verse otro video policial: este no es un montaje sino el ingreso real de la policía a la casa de secuestro donde estaban las víctimas del caso. Ese material muestra que en realidad la casa de secuestro no estaba en el rancho Las Chinitas. En ese video no aparece Cassez; se demuestra que el verdadero rescate ocurrió tiempo atrás, en otro lugar.21

En la izquierda

Quienes estuvieron a favor del proyecto de Zaldívar argumentaron que liberar a Cassez pondría un freno a la arbitrariedad policial y a la corrupción. Su argumentación es problemática por varias razones: (1) En México las decisiones de la Suprema Corte carecen del alcance legal y la legitimidad que tienen en las cortes máximas de otros países. Una decisión de la corte mexicana no establecerá, sin esfuerzos explícitos e intensos, una nueva práctica que la policía vaya a incorporar. Los policías no leen decisiones de la Suprema Corte. (2) También hay que considerar que lo que se decida en el caso Cassez no se aplicará automáticamente a aquellos que vieran violados sus derechos como ella. Quien quiera gozar de esos derechos tendrá que litigarlos. Y muchos no tendrán el dinero para hacerlo ni el apoyo que tuvo Cassez. (3) Las voces de la izquierda tenían la esperanza de que el proyecto de Zaldívar, al aprobarse, tuviera un impacto positivo en la calidad de la evidencia policial. No cabe duda, pues, de que la visión de Zaldívar era valiente pero insuficiente. Porque realmente no establecía ningún método concreto nuevo que la policía deba usar en el futuro y que realmente incida en la calidad de la evidencia más utilizada. Tampoco obligaba de ningún modo al uso de tecnologías nuevas para blindar la investigación de la simulación.

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Así pues, las voces de la izquierda se escuchaban así:

Jacobo Zabludovsky: “El dictamen del ministro Zaldívar, que no juzga la culpa de Florence sino la colosal falta de respeto a la verdad, tiende a defendernos, a usted y a mí, de los abusos del poder. No se puede partir de una mentira para encontrar fundamentos ciertos en un asunto tan grave como un proceso penal”.22 Ana Laura Magaloni: “Venimos de un sistema judicial en donde los jueces, en un contexto autoritario, tenían muy poca capacidad de contradecir al ministerio público. Su trabajo era ratificar las averiguaciones previas, condenar y cerrar los ojos una y otra vez a la arbitrariedad”.23 René Delgado: “Cualquiera que sea el destino del proyecto de resolución del ministro Arturo Zaldívar, es hora de agradecerle haberse definido de manera clara y rotunda frente al caso […], sin caer en la tentación de dar satisfacción a quienes confunden la sed de justicia con el ánimo de venganza […]”.24 Miguel Carbonell: “El proyecto de Zaldívar detalla con la precisión de un cirujano todas las irregularidades. La fabricación de un escenario para los medios, la dilación en la puesta a disposición de Cassez ante el mp y la falta de respeto a la asistencia consular. Habrá quien crea que son meras formalidades […]. Zaldívar destaca algo que todos debemos reflexionar: la falta de respeto a esas ‘formalidades’ impide llegar a la verdad”.25 Denise Maerker: “El ministro viene a juzgar algo que no ha sido juzgado por ninguna instancia anterior; lo que está diciendo es: la Suprema Corte se va a pronunciar sobre si sus garantías fueron respetadas […]. Por supuesto que hay una crítica al sistema de justicia mexicano, cuál es la sorpresa”.26 Ricardo Rocha: “¿Y si lo de menos era el rescate de los secuestrados? ¿Y si lo de más era el montaje? Hasta ahora la pregunta ha sido si la escenificación para la tele vulneró el debido proceso […]. Tal vez el montaje no fue algo adicional o de pasada, sino el objetivo de los afi […]”.27 Luis de la Barreda: “Todo acusado tiene derecho a un debido proceso, sin manipulaciones ni engaños, en el que tenga la posibilidad real de defenderse y al final del cual no se le condene si no se acredita su culpabilidad más allá de toda duda razonable”.28 Geraldina González de la Vega: “El proyecto es un documento sólido y garantista […], dota de contenido dos garantías indispensables para todas las personas: el principio de presunción de inocencia y la puesta a disposición del ministerio público”.29 ­Leo Zuckermann: “Le pregunté a Acosta si Cassez sabía que su novio Israel era un secuestrador. Me dijo que no sabía, que vivía en la inconsciencia. Me cuesta mucho trabajo creerlo. Sin embargo, […] el abogado defensor sí sembró algunas dudas en mi mente. En un sistema de justicia acusatorio, de juicios orales […], el fiscal tiene que demostrar a un jurado de ciudadanos o a un panel de jueces que el acusado es culpable más allá de una duda razonable […]. En un sistema así, me parece que Cassez hubiera sido declarada inocente”.30

Así como la historia comprueba que el alegato de la derecha es falso, hay que reconocer que el proyecto de la izquierda es una apuesta. Finalmente, la evidencia empírica a favor de su argumento, al menos en México, es inexistente.

Históricamente, nunca hemos sido un país que esté dispuesto a sacrificar jugosas pesquisas policiales en nombre de los derechos. Sin duda podríamos hurgar en la experiencia de otros países, me refiero a países con policías modelo.

La visión de un sistema de justicia para el futuro: más allá de la izquierda

Para que un péndulo funcione, tiene que campanear hasta los extremos. Del análisis concluyo que en el debate sobre el caso Cassez –que es el de cuán permisivos seguiremos siendo con una policía corrupta y simuladora–, hay posturas extremas por parte de la derecha y moderación por parte de la izquierda. Además, las expresiones de la derecha son esencialmente mediáticas y acaloradas y las de la izquierda académicas y atemperadas. En un México de pocos lectores y muchos aficionados, para que un día la Suprema Corte cambie, los que estamos en la izquierda en este tema tendríamos que ser más claros, más autocríticos, más públicos y más beligerantes.

Lo que está en juego es nada más y nada menos que la consolidación de un componente elemental de nuestra democracia: tener un poder judicial justo. Y construir ese componente no puede hacerse sin esta claridad. Ahora bien, ¿específicamente qué es lo que debemos pedir en el extremo para que un día los ministros pragmáticos de la corte, aquellos que eluden los riesgos, se muevan desde la derecha hacia la izquierda a un nuevo centro?

• Podríamos, con fundamento en el Artículo 16 constitucional, exigir que todos los ingresos a casas de secuestro y todos los cateos a domicilios en general se videograben en el momento mismo en que se ejecuten, y que una copia del video se entregue a los defensores de los detenidos y cateados, y en su caso a las autoridades consulares, terminando así con la ambigüedad sobre lo que sucede durante estos ingresos a espacios privados.
• Podríamos, con fundamento en el Artículo 20. B. II constitucional, exigir que durante un interrogatorio policial los sospechosos tengan derecho a que un tercero imparcial videograbe el encuentro en su integridad, de modo que pueda vigilarse si se respetó el derecho a guardar silencio que marca la ley fundamental, y establecer como consecuencia que si no hay registro en video, no sea admisible como prueba cualquier confesión o señalamiento que de ahí surja.
• Podríamos, con fundamento en el Artículo 20. C.V. segundo párrafo, y con fundamento también en la vergonzosa cantidad de casos que se ha suscitado con este mismo tema, mandar que los procesos de identificación de acusados por parte de testigos oculares o víctimas testigos se sometan a estándares avalados por la ciencia. La investigación de Gary Wells y otros sobre testigos oculares exige líneas de reconocimiento con seis o más personas de rasgos físicos similares que sirvan como distractores para ser expuestos a los testigos-víctimas, y la obligación de la policía de no revelarles su propia teoría de quién cometió el delito. En el caso Cassez esto habría implicado que en la identificación que hicieran, los testigos-victimas enfrentaran un racimo de al menos seis francesas rubias de tez blanca que hablaran español y arrastraran la erre. Si en esas condiciones hubieran podido identificar sistemáticamente a Cassez, su acusación sería creíble. Tales medidas protegerían a todas las partes en el proceso: a los acusados de un señalamiento injusto y a las víctimas y testigos de hacer, involuntariamente, un señalamiento en falso.
• Podríamos, con fundamento en el Artículo 20 párrafo primero, exigir que todo juicio –y no solo un juicio de la magnitud e importancia del de Cassez– deba videograbarse e incluso establecer cómo tendría que televisarse para que todo México entienda cómo investigó el asunto la policía y qué debió, en dado caso, haber hecho. Esto en sí mismo sería profundamente eficaz como herramienta de aprendizaje para ciudadanos y autoridades. En otras palabras, es urgente abrir el juicio para que los conflictos se desenvuelvan frente a la gente. Si se hace esto con sensibilidad e inteligencia, el poder judicial ganará enormemente en legitimidad. Y podrá conducir una transformación importante de sí mismo y de la policía. Esa apertura cambiaría nuestra cultura policial y legal y nos invitaría a cuestionar cada semana, sanamente y caso por caso, cómo la policía investigó un asunto y cómo podrá hacerlo mejor mañana.

En la cinta Presunto culpable hay propuestas adicionales tales como no juzgar a la gente en jaulas; obligar a que esté presente el juez en los juicios y permitir a los defensores hacer preguntas incisivas. Ninguna de estas ideas fueron alegadas por el defensor de Cassez, ni propuestas por Zaldívar en suplencia de la deficiencia de la queja de Cassez. Tal vez estas ideas a muchos parecerán soñadoras o radicales. Pero si las voces de izquierda convencemos, entonces tal vez —solo tal vez— la corte atraerá casos que le permitan decidir estos asuntos de forma que el sistema de justicia se mueva hacia algo mejor.

Un sistema que permita combatir la arbitrariedad que un ciudadano puede padecer en manos de la policía nos separará más de nuestro pasado dictatorial que una credencial para votar con fotografía y unas elecciones competitivas.

Héctor de Mauleón tuvo el honor y el horror de leer el expediente del caso Cassez al detalle. Entrevistó a García Luna y a Agustín Acosta (defensor de Cassez) y escribió un texto revelador, posiblemente el mejor que hay sobre el asunto. Veo en él solo unas cuantas imprecisiones, aparentes a la luz de lo que se ha aprendido después. Sin embargo, la mirada de Héctor está –uso sus propias palabras– “extraviada”. Si fuera juez, no sabría escribir la sentencia. Cito: “El exdirector de la AFI, Genaro García Luna, me entregó una copia del proceso con la certeza de que iba a encontrar allí las pruebas que hundían a la francesa Florence Cassez. El abogado de ella, Agustín Acosta, me abrió por completo el expediente, seguro de que hallaría en sus páginas las pruebas que demostraban su inocencia. Terminé la lectura del expediente con las manos vacías, completamente extraviado en un laberinto del que solo emergían unas cuantas verdades”.31

Héctor escribe esto aun cuando la solución jurídica es perfectamente clara en estos casos: absolver. Dice un viejo principio de justicia penal: in dubio pro reo. En caso de duda, debe absolverse. Su mirada está perdida porque busca lo que casi nunca se puede encontrar en un expediente judicial: pruebas de inocencia. Pero el expediente judicial y la averiguación previa no son registros imparciales de hechos. Son registros sesgados. La autoridad tiene el control de lo que ahí se escribe: quién lo dice, cómo lo dice y cuándo lo dice. Y porque el expediente judicial se presta tanto a la simulación, hay voces conservadoras, voces que trabajan dentro del sistema, que creen en él y que se resisten a que sea suplantado. Porque cuando la certeza y la ciencia faltan, su amigo el expediente judicial maquilla y oculta.

Si la confusión vívidamente descrita por Héctor de Mauleón es la misma que sentí cuando hace 10 años leí una muestra aleatoria de 400 expedientes judiciales en materia penal, entonces la Corte Suprema debe descartar nuestros viejos métodos de trabajo y proponerse armar un nuevo sistema de justicia, uno que sí podamos blindar contra la simulación. Pero, lamento informar, esa innovación no vendrá de la Corte. No vendrá del gremio de los abogados. No vendrá de Estados Unidos. No vendrá de Dios. No vendrá del próximo presidente. Depende de usted. Así como Florence alzó el teléfono y denunció a García Luna, así como Toño desafió al poder judicial filmando su juicio, todos tenemos que poner de nuestra parte y armarla de pedo.

* Con la colaboración de Layda Negrete. roberto hernández y layda negrete son los realizadores de Presunto culpable (2010), cinta ganadora de un Emmy por tratarse de una obra de “periodismo de investigación excepcional” (Twitter: @PresuntoC).

1 http://www.gatopardo.com/ReportajesGP.php?R=53&pagina=6
2 http://articulo19.org/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=276:mexico-intimidan-a-periodistas-durante-la-cobertura-del-caso-florence-cassez&catid=9:alertas&Itemid=47
3 Artículo 16 constitucional: http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/9/17.htm.
4 La Encuesta a Población en Reclusión del CIDE muestra que 58% de los detenidos fue presentado ante el ministerio público antes de transcurridas 2 horas; 23% fue retenido por la policía por un periodo de entre 3 y 6 horas; 13% fue retenido por entre 7 y 24 horas mientras que 8% restante estuvo retenido por más de 24 horas.
5 Por ejemplo, véase http://psycnet.apa.org/journals/psp/45/5/1073/, http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1559-1816.2002.tb00250.x/abstract, http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/0162-895X.00141/abstract.
6 Sin duda, esto resultará en un texto impreciso y combatible desde el punto de vista de filósofos políticos, y algunos tal vez prefieran añadir componentes en esta escala. No soy un filósofo político, y tal vez alguno juzgue que al final la empresa quede grande ante mis posibilidades intelectuales. Me disculpo de antemano por ello con los lectores y los nombrados aquí, muchos de ellos colegas, amigos y maestros. Quizá Will Kymlicka o Jesús Silva-Herzog Márquez, y si no ellos, otros politólogos, colocarían este intento en el bote de la basura.
7 Reitero, no es todo lo que se ha escrito, o dicho, ni todo lo que ellos han escrito o dicho, ni son todas las voces que pesan. Caracterizar a algunos como de derecha en este tema no significa que en otros temas no asuman una inclinación política distinta. Pido perdón a las voces relevantes que he dejado fuera de este flaco ejercicio y a aquellos a quienes tal vez haya leído mal.
8 http://www.animalpolitico.com/2012/03/ira-isabel-miranda-a-instancias-internacionales-si-liberan-a-cassez/
9 http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9130191
10 http://ciam.wordpress.com/2012/03/15/15mar12-tercer-grado-motivos-de-zaldivar-para-difundir-su-proyecto/
11 http://www.sinembargo.mx/opinion/12-03-2012/5555
12 http://mexico.cnn.com/nacional/2012/03/16/el-proyecto-soslaya-los-derechos-de-las-victimas
13 http://www.diariopuntual.net/index.php?option=com_content&view=article&id=5993&catid=69&Itemid=70
14 http://conexiontotal.mx/2012/03/15/exige-siedo-no-anular-proceso-contra-cassez/
15 http://conexiontotal.mx/2012/03/15/exige-siedo-no-anular-proceso-contra-cassez/
16 http://mexico.cnn.com/nacional/2012/03/16/un-fruto-del-arbol-envenenado
17 http://www.noticiasmvs.com/noticias/internacionales/expertos-en-derecho-penal-piden-a-la-scjn-ponderar-derechos-de-victimas-en-caso-cassez-67.html
18 http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=231451
19 http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=231451
20 http://ciam.wordpress.com/2012/03/15/15mar12-tercer-grado-motivos-de-zaldivar-para-difundir-su-proyecto/
21 http://www.youtube.com/watch?v=_7PU4GULmg8 y también http://www.youtube.com/watch?v=6ScyoQsH3e0.
22 http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2012/03/94845.php
23 http://mexico.cnn.com/nacional/2012/03/14/ana-laura-magaloni
24 http://www.reforma.com/editoriales/nacional/650/1298050/default.shtm
25 http://www.debate.com.mx/eldebate/movil/ArticuloOpinion.asp?IdArt=11867643&IdCat=6115
26 http://ciam.wordpress.com/2012/03/15/15mar12-tercer-grado-motivos-de-zaldivar-para-difundir-su-proyecto/
27 http://www.youtube.com/watch?v=MqigxWFXUMs
28 http://estepais.com/site/?p=35848
29 Pienso que la presunción de inocencia es una idea compleja y que de ninguna manera puede pensarse que la etapa de investigación se reduzca a ser puesto oportunamente a disposición de un ministerio público, mucho menos de uno como el que se estila en México: http://eljuegodelacorte.nexos.com.mx/?p=1768.
30 Apunto: ese juicio oral al que se refiere Leo es ya el que se contempla en el Artículo 20 de nuestra constitución vigente. La norma fue aprobada en 2008 y el plazo para implementar ese nuevo proceso penal vence en 2016 para todos los estados de la República. http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=816901
31 http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2099371

18 Respuestas para “El caso Cassez y la decisión de la Suprema Corte
  1. Ivette dice:

    Muy buen dia espero poder contar con su apoyo ya que hace 8 años detubieron a mi hermano por secuestro del cual estos hechos no son verdad su sentencia ahun esta en prosediemiento de lo cual la Lic metio unos agrabios de los cuales la magistrada no tomo encuenta toda y cada una de las contradicciones de la parte acusadaro y esto me preocupa por que sobre que informacion van a determinar su sentencia.

    Espero contar con su valiosa ayuda esto ya fue demasiado le estan arruinando la vida a una persona que lo estan privando de su libertad y desgraciadamente los medios economicos no son favorables para nosotros mi hermano es primo delincuente y aqui en la unidad hasta la fecha no han venido hacer sus investigaciones,quedo a sus ordenes

  2. ANNA SONSINI dice:

    MUY BIEN PREYECTO Y MAS AHORA QUE PEÑA NIETO GANO COMINSO PARA PRESIDENTE DE LA REPUBLICA YO EL QUIERE LA LIBERACION DEE FLORENCE CASSEZ Y MUY PRONTO LO VEREMOS MUY PRONTO

  3. Luis Vargas dice:

    Hola,

    Muy bueno tu articulo, sobre todo lo que propones al final, si bien es cierto que el caso es complejo, la importancia radica en la seguridad que se puede otorgar al procesado, y como bien lo dices necesitamos medidas no solo judiciales, ya que el caso de Cassez solo quedaria como mero precedente para una jurisprudencia moderna, necesitamos hacer un estuido comparado con sistemas como el Common Law donde la presuncion de inocencia es lo sobresaliente.

    Hay que adatar las medidas necesarias a nuestro sistema, legislando, y esto empezando por la voluntad del pueblo para reclamarlo a nuestras autoridades y gobernantes, como tu lo mencionas.

    saludos cordiales,

  4. […] investigaciones, a veces frente a las cámaras de TV, como lo hizo en el caso Florence Cassez.[11] Y cuando descubrimos su mentira, el autoritarismo azul ataca a los tribunales y jueces que […]

  5. sonia dice:

    ojala muchos presuntos culpables tuvieran la suerte de toño zuñiga y dios les enviara unos angeles como los que el tuvo habemos muchos que desgraciadamente tenemos un familiar en algun reclusorio pero no contamos con el dinero sufisiente para pagar un abogado y desgraciadamente los vemos pudrirse ahi dentro

  6. Rodrigo dice:

    necesito hacerles llegar a la brevedad, un caso que a lo mejor les interese darle seguimiento.

    Gracias

  7. araceli garcía reyes dice:

    estoy siendo acusada injustamente y por intereses políticos, mi caso se volvió político y por orden del gobernador el juez q lleva mi caso tiene la consigna de declararme culpable, todo absolutamente todo lo q se ha hecho en mi caso sale con auto de formal prisión, el gobernador no me recibe y la orden es meterme a la carcel, soy profra Araceli García Reyes con 22 años de servicio , mi expediente limpio y conocida como una maestra trabajadora, quisiera poder hablar con alguien que me pueda escuchar.

  8. Fabiola Rodríguez dice:

    interesada en saber más y leer más para aprender sobre toda está enorme corrupción que lejos de terminar va creciendo, pues lo que tenemos que hacer es informarnos y aprender de todo esto que leemos aquí mil gracias por publicar todo esto y que nos enseña a defendernos mil gracias…

  9. LOS FELICITO POR ESTA INFORMACION YA QUE NOS SIRVE PARA ESTAR ENTERADOS DE MAS CASOS, TENGO UNOS AMIGOS PRIVADOS DE SU LIBERTAD YA QUE LOS DEL GOBIERNO LOS AGARRARON POR SU UNICO DELITO ESTAR EN LUGAR EQUIVOCADO A LA HORA EQUIVOCADA, VARIOS DIAS SUS FAMIAS NO SABIAN DE ELLOS HASTA QUE DESPUES DE 3 SEMANAS UNA LLAMDA Y DICEN QUE ESTAN EN LA SIEDO DE MEXICO, YA SABRAN FUERON GOLPEADOS Y TORTURADOS Y SIENDO SUS METODOS LOS HICIERON FIRMAR CULPABILIDADES DE LOS CUALES NO ERAN RESPONSABLES.
    EN VERDAD CADA DIA MAS PERSONAS CREEMOS QUE LA JUSTICIA EN MEXICO NO EXISTE, TENEMOS MIEDO DE HABLAR PORQUE LAS FAMILIAS DE LOS INTERNOS CORRE PELIGRO YA NO NADA MAS POR LOS DEL GOBIERNO SINO TAMBIEN POR LOS MISMOS RECLUSOS.
    LOS QUE IMPARTEN LA JUSTICIA Y LOS DEL GONIERNO LLAMASE PGR, SIEDO, MARINA, EMPLEADOS DE LOS PENALES, CELADORES, QUIENES REVISAN A LOS VISITANTES VIOLANDO LOS DERECHOS DE LOS QUE ESTAMOS LIBRES, QUE NO SE LES OLVIDE QUE EXISTE UN DIOS MAS GRANDE Y MAS JUSTO QUE LA MISMA JUSTICIA Y POBRE DE ELLOS PORQUE DE MOMENTO PIENSAN EN PROTEGER SU CHAMBA PERO ME PREGUNTO, QUE SERA DE ELLOS CUANDO SE PRESENTEN ANTE EL TIBUNAL DE DIOS? AHI ES DONDE QUIERO VER A LOS JUECES, EMPLEADOS DEL GOBIERNO , A LOS QUE GOLPEAN A LAS PERSONAS CULPABLES O INOCENTES Y LOS EMLEADOS DE LOS PENALES, ENTONCES ELLOS SON LOS QUE NOS PEDIRAN A LOS FAMILIARES DE LOS RECLUSOS, PIDANLE CLEMENCIA A DIOS POR NOSOTROS Y AHI ESTARA PARA EELOS EL LLANTO Y EL CRUJIR DE DIENTES.
    ME UNO A LAS ORACIONES DE TODAS Y CADA UNA DE LAS FAMILIAS QUE TIENEN ALGUN FAMILIAR O AMIGO PRIVADO DE SU LIBERTAD PAR QUE DIOS ILUMINE SUS CAMINOS Y TENGAN A SUS FAMILIARES LIBRES PARA PODERLOS ABRAZAR Y BESAR COMO SE MERECEN.
    Y A LOS DE PRESUNTO CULPABLE MIS ORACIONES Y BENDICIONES PARA QUE DIOS LOS ILUMINE Y LOGREN SUS OBJETIVOS DE QUE LA JUSTICIA EN MEXICO SEA CLARA LIMPIA Y TRANSPARENTE.

  10. silviavazquezbarcelo dice:

    mi hermano Luis Vazquez Barcelo es un caso de presunto culpable esta en prision desde hace 2 años 9 meses en la ciudad de cancun Q.ROO acusado de un robo que no cometiô el es taxista de la ciudad de Playa del Carmen y el asalto ocurrio en el banco Bansefi de Cancun el 28 de mayo de 2009 cuando el se encontraba en su casa de Playa enuna reunion de compartamos banco que en ese tiempo se realizaban en su casa y a pesar que las Sras. que se encontraban en su casa le sirvieron de testigo y de que los 2 cajeros que lo acusan cayeron en contradicciones lo condenaron a 7 años y meses de prision por el juez del 2º juzgado de distrito Gabriel Alfonzo Garcia Lanz se hizo la apelacion y el magistrado ordeno la reposicion del proceso ya hace 1 año y 3 meses todavia no hay resultados y solo porque hicimos una manifestacion a las puertas del Poder Judicial a avanzado un poco ya cerraron la intruccion esperando que en replesaria por lo que hicimos lo vayan a condenar nuevamente ojala me pudieran ayudar cuando manos haciendolo publico. esto que les comento es grandes razgos del caso yo cuento con el expediente y las pruebas de su inocencia gracias por su atencion

  11. angelica dice:

    definitivamente yo apoyo la liberación de Cassez, no puedo juzgar si es inocente o culpable, ya que no existen pruebas para afirmarlo y mientras no existan pruebas rotundas de la culpabilidad de Cassez no podemos condenarla, tal vez como dice gilberto comentarios mas arriba, que nos solidaricemos con las victimas de secuestro, pues es cierto que muchas veces la identificación de los testigos es confusa y no es certera, estaban secuestrados y dudaria que con tanta tension recuerden a quien los secuestro, quien por logica no creo que se haya dejado ver, y mas aun, imagino que si hubo linea de identificacion que no creo, pusieron a Cassez junto con otras 5 personas totalmente diferentes a los rasgos caracteristicos de Cassez, quien seguramente sobresalía en el reconocimiento y era prácticamente implícito como la señalaban, yo me solidarizo con todas las familias que sufren la injusticia y las consecuencias de un sistema tan arbitrario, las cuales sabemos que son muchas, así como lo describen, es prácticamente un secuestro, es creo yo, muchas veces peor que un secuestro, un secuestro por parte del estado, que dependiendo de la suerte que corriste acusándote de algún delito, puedes pasar toda la vida en la cárcel, perder tu vida, por maquinaciones que no permiten dar con la real verdad, no con la que crean los medios, definitivamente coincido con este articulo, y si temían de alguna manera que hiciera daño a la «sociedad», pudieron haberla regresado a Francia y no haberla dejado regresar, hubiera sido una medida cautelar, no era necesario mantenerla aquí encerrada con pruebas insuficientes de su culpabilidad y aparte creando tensión entre Francia y México porque un sistema que no quiso ser valiente.

  12. maricela dice:

    estoy de acuerdo en el analisis, como un solo proyecto, se que hubo errores de integracion del proceso, lo que no estoy de acuerdo,por el simple hecho de una mala integracion NO demuestra su inocencia al haber testigos secuestrados que la reconocen, y que no son personas secuesradas con un nivel socioecnomico bajo, por lo ue dudo que su testimonio SEA MANIPULADO, por lo que considero que no todos los casos los vamos a comparar con presunto culpale, solo vi el rostro de cassez, y no s le veia desconcertada, ni admirada, solo vi un rostro de aceptacion de su hecho, las victimas dudo que hayan mentido, ya que en un secustro la victima vive con miedo y tambien piensan en tods los inocentes sectrados que los dañan pscologicamente de por vida, pr lo tanto S SOLO ESTAN REVISANDO UN EXPEDIENTE MAL INTEGRADO, no qiere decir que la señorita no sea culpable.

  13. Leonel Jasso dice:

    Completamente de acuerdo en tus opiniones, la dilación en la puesta a disposición de los detenidos es la primera ventana hacia la tortura y la autoincriminacion en todos los procesos penales, es moneda de uso común la incomunicación en las aprehensiones. No es posible que en nuestro país aún no se establezca el uso científico de evaluación de testimonios y confesiones, entre otras cosas, conozco de cerca casos de violaciones sistemáticas a derechos humanos gracias a mi colaboración con diversos organismos de la sociedad civil y mi profesión de abogado, es aberrante ver como se quebranta la Ley ante la incultura del pueblo, la apatía y la falta de defensa de los derechos básicos del humano. Lo más vergonzoso es que los verdaderos culpables siguen afuera mientras personas inocentes cumplen sentencias, todo por la deficiente investigación y desempeño en primer lugar de las autoridades procuradoras de justicia; y en segundo lugar la continuidad que le dan nuestros tribunales a la mala acusación criminal que termina por ultimo en una sentencia condenatoria.
    Mi reconocimiento por su labor en pro de la defensa de los derechos de todos los mexicanos y mi apoyo en su causa. saludos.
    Lic. Jasso.

  14. Martín dice:

    Buen artículo que invita a la reflexión. Sin embargo, se tienen que analizar los posteriores.. No por haber sido juzgada de forma arbitraria y simulada esta presunta implicada es inocente de facto. ¿Que alternativas jurídicas o legales sólidas existen en la actualidad en nuestro sistema de justicia para a juzgar a alguien nuevamente por un mal procedimiento? ¿Sea inocente o culpable? Desafortunadamente nos encontramos en un sistema de justicia «sobre la marcha» por lo cual se debe de poner especial énfasis en los mecanismos de apelaciones de sentencia y a la vez en la propia posibilidad de que el estado, ante sus propias fallas, corrupciones y debilidades estructurales, pueda volver a juzgar a un culpable que aprovechó sus vacíos de justicia.

  15. carlos dice:

    Se que lo que les voy a contar no es tan grabe como el caso que presentan en presunto culpable ni tan dramático pero es real y sucede todos los fines de semana, ademas que se refleja la ignorancia de la policía y lo obsoleto de sus procedimientos. Aquí en el estado de Mérida Yucatán el gobierno debe al ayuntamiento aproximadamente 31 millones de pesos incluso los días de recoger basura no pasaron durante una semana esto lo comento para que se den una perspectiva de como el gobierno maneja el estado. La medida que implemento el gobierno fue poner alcholimetros a la salida de antros, bares, restaurantes, zonas turísticas, puertos, playas bueno el estado parece zona de guerra en fines de semana eso no es tanto el problema, el problema es que el aparato para medir el alcohol en la sangre esta adulterado y cuando te paran ya sea que tengas o no tengas alcohol aparece en la prueba positivo y a base de engaños te llevan a los separos donde la multa mínima es de 6000 pesos mas 24 hrs detenido, con 6000 pesos solo en mi celda eramos 20(diseñada para 8 personas) en un día cuanto se embolsaron? les digo 120 000 pesos hagan cuentas al mes por viernes, sábado y domingo. Bueno y digo que te llevan a base de engaños por que yo pedí una segunda prueba y me comentaron que por procedimiento tenia que ser con el doctor de los separos, incluso el comandante me decía: «se que no estas borracho lo puedo ver, no te preocupes vamos a los separos y te hace la prueba el doctor y te dejamos ir», al llegar ahí no sabían como hacer el papeleo, el papel que se le da al doctor lo lleno la persona que me detuvo y el doctor regaño al policía por llenar ese papel por que el lo debe de llenar después de hacerme la prueba y el policía ya lo había llenado como positivo, el doctor me hace la prueba con un alcholimetro que tenia ahí y no me muestra el resultado mete el alcholimetro en una gaveta, no llena el papel por que el policía previamente lo había llenado y le dice al policía que me custodiaba ya esta llevatelo, el pregunte al doctor si no me iba a dar el resultado y este prepotentemente me dice: «que resultado, eso no se te enseña» y a base de empujones me sacaron,me quitaron mis calcetines, cinturón y mi tarjeta de circulación, pero asentaron en la hoja que también tenia cordones, los cuales no tenia por que uso mocasines, es decir solo llenaban por llenar como sea los papeles para meterte a los separos y quitarse el problema esto es un SECUESTRO, me llevaron después a otra prueba la de orina, de ahí me tomaron las fotos y huellas y me trasladaron al ultimo interrogatorio ahí nuevamente pedí me resultado y les dije que como me encerraban si no me mostraban mi delito, la persona me pregunto mi nombre y lo busco en la computadora, me dijo tal cual: «pues mira aparece inconclusa», y le dije y como me encierra si no hay pruebas de nada?, me dijo que lo iba a verificar y mientras me encerraban y que pida al jurídico para que me cheque y si el determina que no estoy en estado de ebriedad me podía ir, al momento que me lleva el custodio a la celda le pedí que quería ver al jurídico y me contesto: «jurídico?, como sabes de eso?, eso no lo puedes pedir tu tiene que venir un familiar y pedirlo para que se te haga el chequeo y te dejen ir», no te dejan hacer llamadas hasta las 9 de la mañana y me agarraron a las 12:30 de la noche, cuando llego mi familiar pidió al jurídico y el dijo que no hay nada que hacer mas que esperar las 24 hrs. y tuve que esperar ese tiempo y ademas el expediente decía ebriedad extrema, cuando la prueba fue inconclusa y esto debió aparecer así pero como solo los llenan por llenar y es su palabra contra la del acusado ellos no van a perder así que ponen eso y me imagino que a todos los que entran les ponen lo mismo ni siquiera ponen los grados de alcohol para que no puedas reclamar nada después. ese fue mi caso privado de mi libertad 24 hrs por presuntamente estar en estado de ebriedad. ahí hay muchas personas con casos peores a uno le robaron 10 000 pesos los policias que lo detuvieron en el alcholimetro, otra persona un joven de familia bien como de 23 años saliendo de un baño de piscina abrió su coche cuando pasaba una patrulla y le dijeron que iba a manejar en estado de ebriedad y por esta razón lo llevaron a los separos y la cosa se pone peor por que era reincidente y por esto lo pasaron a la grande por 3 meses no se que halla sido de este joven pero desde que lo metieron lo llevaron a la celda de los que asesinan y lo golpearon toda la noche en la mañana lo pasaron a mi celda donde nos contó su situación. si esto pasa en un alcholimetro es natural que en un asesinato suceda lo que sucede. EL MAL TRIUNFA CUANDO EL BIEN NO HACE NADA POR DETENERLO. PD: No dejemos que el mal nos gobierne.

  16. Gilberto dice:

    Si los seuestrados confirman que Cassez estuvo en el grupo de secuestradores que lo capturaron. Y no solo un secuestrado sino varios testigos victimas de un abuso descomunal de violencia letal, traumatica y demencial. Es absolutamente injusto que le den libertad a quien le hizo daño a la sociedad mexicana, no solo es injusto para los testigos victimas, sino para todos los habitantes que vivan en sociedad con esta seuestradora. Veo con tristeza, la frialdad de quienes apoyan el proyecto de su liberacion, no se solidarizan con las victimas de todos los secuestrados, ni con sus familiares, de cualquier parte del mundo. No han sentido la angustia de perder un ser muy querido y no saber si lo torturan hasta matarlo, si se esta desangrando, tiene hambre, frio, o si la o lo violaron los secuestradores… NO, NO IMPOSIBLE!! NO DEN LIBERTAD A CASSEZ NI A NINGUN OTRO SECUESTRADOR. BASTA LA ABSOLUTA IDENTIFICACION DE TRES O MAS SECUESTRADOS Y ESTOS NO SE CONOCEN ENTRE SI, ES DECIR, TRES CASOS POR SEPARADO CONVERGEN EN SU CULPABILIDAD!!! Saludos cordiales desde Nayarit.

  17. MiKE dice:

    ¿En México la justicia penal funciona razonablemente? Somos mucho que ya no lo creemos! Es un bastante interesante texto para reflexionar que nos dejaste. Gracias.

  18. Ana dice:

    Excelente analisis. Confieso que hasta antes de leer el presente escrito estaba yo firmemente con la derecha, en contra de la liberacion de Cassez.
    Pero ahora reconozco que en un sistema como el nuestro desgraciadamente no se puede confiar, y el hecho de que se la haya sentenciado e identificado realmente no significa nada, y que ante la duda, deberia declararse inocente.
    Mi frase favorita: «todos tenemos que poner de nuestra parte y armarla de pedo». Pero mas responsabilidad tenemos aquellos con educacion y medios economicos, porque claramente tenemos la voz que se les niega a los demas. :(

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En efecto, de los últimos 18 años del siglo pasado a la primera docena del actual hemos vivido en México el surgimiento o agravamiento de un buen número de problemas económicos, políticos y sociales, que pueden parecer efecto de los cambios políticos y económicos que ha experimentado el país desde el inicio de los años ochenta: la reforma política iniciada en el gobierno del presidente José López Portillo (1976-1982) pero concretada hasta el de Ernesto Zedillo (1994-2000) y las reformas económicas iniciadas en el de Miguel de la Madrid (1982-1988) y profundizadas en el de Carlos Salinas (1988-1994), nuestra perestroika y nuestro glasnost correspondientes. Después de un largo periodo de estabilidad política y crecimiento económico iniciado en los años cincuenta, que concluye a finales de los sesenta y principios de los setenta, México vive un corto periodo de auge –gracias a ingresos imprevistos de divisas por exportaciones petroleras– que vino a desembocar en una crisis económica y política, dando lugar a una serie de cambios durante los años ochenta y noventa que, lejos de resolver los problemas básicos de pobreza e inequidad, parece ser causa de su agravamiento y del surgimiento de nuevos conflictos. Es una larga lista de problemas que incluye la pobreza, el desempleo, el comercio informal, diversas formas de delincuencia, el narcotráfico, el contrabando, la emigración de mexicanos a Estados Unidos, la fuga de capitales, la corrupción, la contaminación y destrucción del medio ambiente, la impunidad, los homicidios sin resolver, los levantamientos populares regionales y el caciquismo, entre los más destacados. Si bien algunos de estos problemas son ya muy viejos, hay dos factores nuevos que acentúan la percepción de ellos por parte de la sociedad: la consolidación de los medios de información como un nuevo poder que, ya sin cortapisas, presenta y resalta –no sin prejuicios– dichos problemas, y el desencanto de la sociedad mexicana por el fracaso de los gobiernos del PAN –el primer partido de oposición que triunfó electoralmente en más de 70 años– para enfrentar y resolver, así fuera parcialmente, algunos de ellos. En contraste, desde hace 17 años México experimenta una gran estabilidad en materia de precios, salarios, tasas de interés y tipo de cambio, resultado de un férreo equilibrio fiscal y un superávit en divisas sin precedentes. A ello se ha llamado “estabilidad macroeconómica”, lograda por medio de la reducción sistemática del gasto público, el control del crédito hasta casi su desaparición, la contención salarial, la expansión de las exportaciones y el estancamiento del mercado interno. Este panorama económico y social no es exclusivo de México, sin embargo. En otros países se presenta en forma más o menos similar, a pesar (o quizá por efecto) de la aplicación de políticas económicas comunes de corte neoliberal orientadas a modernizar las economías de la región en la nueva etapa de la globalización. Entre los factores que determinan el conjunto de problemas contemporáneos más graves, hay tres que siendo de suyo conflictivos generan en combinación una dinámica social y económica perversa, un círculo vicioso que produce y amplifica otros problemas. Estos tres factores son: (1) el empobrecimiento de una parte importante de la sociedad como producto del desempleo y, en general, de la falta de oportunidades; (2) una tendencia por parte de los diversos grupos sociales a no cumplir la ley (en sentido amplio, es decir cualquier norma de carácter público) salvo en determinadas circunstancias, y (3) la total ausencia de una política industrial y comercial, por parte del Estado, orientada al estímulo de la inversión productiva. Estos tres factores son determinantes, en el caso de México, de buena parte de los demás problemas, pero no son exclusivos de nuestro país y es muy probable que se presenten también en otros países en desarrollo, aunque quizá con una intensidad y una dinámica distintas. 1. Desempleo y pobreza La población económicamente activa asciende en México a unos 40 millones de personas. Esta población crece a una tasa anual aproximada de 3%, lo que significa una cifra de un millón 200 mil personas que cada año se incorporan al mercado laboral en busca de empleo. En años de crecimiento económico alto, el sector formal de la economía ha podido crear alrededor de 400 mil empleos por año. El resto de la nueva fuerza laboral, unas 800 mil personas, se ve obligado al empleo informal de diversos tipos (incluyendo actividades ilegales) o a emigrar a Estados Unidos. Sin embargo, la economía no ha estado creciendo a un ritmo alto y sostenido en todos estos años, lo que implica que el número de personas forzadas al empleo informal, la emigración o, de plano, la delincuencia, sea mayor y creciente, a causa de la falta de oportunidades de trabajo. Es decir, a la pobreza endémica del país se suma cada año un nuevo grupo de desempleados, lo que constituye sin duda un caldo de cultivo propicio para todo tipo de actividades ilegales. La causa directa de esta falta de oportunidades es la relativamente baja inversión en proyectos productivos generadores de empleos formales, lo que a su vez se debe en parte a la ausencia de un sistema financiero real y el abandono de la política industrial por parte del Estado en los últimos 30 años, temas que veremos más adelante. 2. Falta de respeto a las leyes La carencia de una cultura de respeto a la ley, entendida esta en un sentido amplio, no es algo nuevo en México: podríamos ubicar su origen en la época colonial. Tampoco es exclusiva de nuestro país. De hecho no hay país en el mundo en el que todas las leyes se cumplan y respeten siempre. Pero cualquiera que sea el indicador que se tome al respecto, México se cuenta actualmente entre los países en los que las leyes se respetan en menor grado. Es evidente que en nuestra sociedad las normas se cumplen solo cuando hay una amenaza clara de sanción y autoridades con capacidad para aplicarla. Esta carencia de cultura de la legalidad obedece a varios factores de diversos tipos, de los que destaco solo dos. El primero es que una buena parte de las leyes no se puede cumplir, ya sea porque unas leyes contradicen a otras, porque son obsoletas o inadecuadas o porque simplemente no hay autoridades en cantidad y con capacidad suficientes para hacerlas cumplir. El segundo es la ignorancia y el temor, o el desprecio que sienten los diversos sectores sociales respecto a las leyes. En los sectores de menores recursos económicos se percibe a las leyes como impuestas, es decir decididas al margen de ellos y, en consecuencia, se ven como ajenas y, en general, hechas para perjudicarlos, no para protegerlos. En los grupos de recursos económicos altos la percepción es más o menos inversa, es decir, se percibe que las leyes están para favorecerlos, pero solo a ellos y cuando no es así, se busca cualquier resquicio técnico para evadirlas. El resultado en ambos casos es el mismo: las leyes no se perciben como propias, como un mecanismo que se da la sociedad para funcionar en sus diversos ámbitos, en sí mismo digno de respeto, justo y de aplicación general. Las autoridades de diversos tipos, niveles y orígenes partidarios no han podido eliminar la percepción que se tiene, entre la sociedad, de que son ellos los primeros en violar la ley y esto aparece como un elemento adicional de justificación moral para el incumplimiento de las normas entre los ciudadanos. De ahí que se identifique a la corrupción como un obstáculo fundamental para el avance social. Pero la corrupción es solo una parte del problema más amplio y contextual que es el incumplimiento de las leyes en general. Este tiene implicaciones políticas, económicas y sociales de primera magnitud, sobre todo en un país que intenta adecuarse a la modernidad y a la globalidad. Desde una perspectiva económica, la falta de cumplimiento de las leyes por los diversos grupos sociales complica y limita la política económica instrumentada por el Estado, por ejemplo en lo que se refiere a la recaudación fiscal, y hace prácticamente inútil cualquier reforma que al respecto se pueda llevar a cabo. En este contexto las recomendaciones de los economistas ortodoxos, consistentes en la reducción de la regulación, han empequeñecido todavía más los ingresos del Estado y, lejos de eliminar los problemas, en realidad han favorecido el contrabando y la piratería. En términos más generales, el comercio y otras actividades económicas informales son resultado de la incapacidad del Estado para hacer cumplir las leyes y del abandono de la regulación. En su dimensión política, el no apego a la legalidad vigente por parte de algunos grupos o personas, unos con la justificación moral que da el ser sujetos de abandono y explotación por décadas, como los indígenas, otros sin ella, combinado con la falta de capacidad de las distintas autoridades, sea para negociar acuerdos en el marco de la ley con los primeros o para aplicar la ley de manera estricta con los segundos, lleva tarde o temprano a un camino de ingobernabilidad y desintegración social. En sustitución de las leyes de aplicación general, empiezan a prevalecer usos y costumbres locales. De ello son muestra el surgimiento en diferentes zonas del país de municipios autodeclarados autónomos y de linchamientos. 3.    Falta de inversión, falta de crédito y falta de política económica Como en el caso de otros países en desarrollo, México requiere de una tasa de inversión respecto a la producción nacional de cuando menos 25% anual en términos reales y de manera sostenida para alcanzar tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), a su vez, altas y sostenidas en el largo plazo, según estimaciones de organismos internacionales. Con ello, la economía podría aumentar significativamente la generación anual de empleos y, en consecuencia, la proporción de los salarios en el valor agregado, es decir, reducir la concentración del ingreso. En ninguno de los últimos 25 años la proporción de la inversión entendida como formación bruta de capital fijo ha alcanzado esa meta respecto al pib, aun considerando la inversión extranjera. Desde la primera parte de los años ochenta, el Estado ha reducido de manera significativa su participación en la inversión total como resultado de la orientación ortodoxa de la política económica, que concibe la inversión pública como factor de desplazamiento de la inversión privada y que además considera a la burocracia paraestatal como esencialmente corrupta, ineficiente e incapaz de ser regulada. Por estas dos razones, se hacía indispensable –en esta lógica– la privatización de las empresas estatales rentables y la liquidación de las no rentables. La nueva inversión pública estaría limitada, además, por razones presupuestarias. En estos casi 30 años de política ortodoxa, la inversión privada nacional no ha podido llenar el hueco de la inversión pública y el Estado ha tenido que revertir algunas de las privatizaciones debido a problemas de rentabilidad, derivados de una deficiente administración en manos privadas. Tales fueron los casos de la mayor parte de las carreteras nacionales de cuota, las líneas áreas nacionales y –un caso muy especial– los bancos. La nacionalización de la banca mexicana decretada en 1982 por el gobierno de López Portillo, como medida última para frenar la fuga de divisas, no ocasionó ninguna catástrofe financiera como auguraban sus críticos. En contraste, la reprivatización de la banca ocurrida años más tarde bajo el gobierno de Carlos Salinas puso al sistema bancario mexicano en manos inexpertas y lo volvió altamente vulnerable. Aunado a ello, la apertura financiera acelerada provocó el ingreso de grandes cantidades de capital especulativo externo. Además, la sobrevaluación de la moneda hizo aún más vulnerable al sistema financiero. En esas condiciones, la primera crisis de divisas del gobierno de Zedillo, ocasionada por el mal manejo de una decisión cambiaria, implicó la quiebra real del sistema bancario mexicano y de sus deudores. El rescate bancario y la política astringente del crédito interno, seguidos desde entonces, han impedido que haya crédito barato y oportuno para financiar actividades productivas de todo tipo, especialmente en el campo. El sistema bancario, hoy en manos extranjeras, es esencialmente rentista y especulador. Asimismo, tanto la crisis de 94-95 como la apertura financiera anterior a ella han provocado que haya permanentemente capital mexicano en el extranjero por una cantidad más o menos equivalente a la deuda pública externa, en tanto que el ingreso neto de divisas al país que registran las reservas internacionales se inmoviliza, para evitar la ampliación del circulante y crear un blindaje preventivo de otra crisis como las de 76, 81 y 94, todas por fugas masivas de capitales. El elemento crucial que explica la baja inversión productiva no es, sin embargo, la falta de crédito, sino la ausencia de una política industrial y agropecuaria activa por parte del Estado. Esta ausencia obedece sin duda a una concepción neoliberal de la economía. Dicha concepción se concreta en la reducción indiscriminada del gasto público, tanto corriente como de inversión; en la total ausencia de políticas comerciales, y en la falta de definición y aplicación clara de reglas de la participación de la inversión extranjera con una orientación a la integración económica y el desarrollo. Ello es lo que en realidad provoca la falta de incentivos a la inversión privada nacional. Situación general y perspectivas En un contexto de poco respeto a la ley (que incluye a las propias autoridades), de desregulación de las actividades económicas, de bajo crecimiento económico y de desempleo real creciente, las actividades ilegales e ilícitas tienden a proliferar, lo mismo que la emigración. Este último fenómeno incluye ahora personas con mayor grado de escolaridad. Hay, además, fuga permanente de capitales que pese a todo encuentran más atractiva y segura su inversión fuera del país que dentro de él, y las empresas locales se vinculan o venden al capital extranjero. Las empresas de exportación sin control alguno son ya indistinguibles de la industria maquiladora, que opera sin control ni programa de integración. Los empresarios mexicanos pequeños y medianos que sobreviven, lo hacen sin crédito y sin apoyo y, lo que es peor, sin que se apliquen reglas de funcionamiento que los favorezcan, de modo que en cualquier momento un monopolista nacional o extranjero los desplaza. La transición en México de una política de masas corporativizadas a una política de ciudadanos no pasó por la revisión, modificación y establecimiento de leyes y normas que puedan cumplirse, ni por un pacto que obligue a los actores económicos y políticos a cumplir y hacer cumplir las leyes; no pasó tampoco por la discusión y puesta en marcha de un programa claro de cambio político y sobre todo económico que tuviera como eje la atención de las necesidades básicas de la sociedad, destacadamente el empleo. Pasó solo por la venta mediática del carisma de actores políticos, construida como imágenes propagandísticas de un cambio que nadie supo, bien a bien, hacia dónde iba, ni para qué. En contraste, la estructura corporativa de control de las masas por el partido hegemónico hasta antes del “cambio” sigue intacta, los problemas sociales no solo siguen sin resolverse sino que se han agravado y el camino a la ingobernabilidad parece estar en marcha. En este contexto, la transición real en México implica que el gobierno entrante atienda primero que nada estos tres problemas básicos, y eso solo lo puede hacer mediante un nuevo pacto social en el que todos los sectores sociales y partidos participen, aunque ello pueda significar un cambio constitucional de gran magnitud. El Estado tiene que recuperar su papel de liderazgo económico y social, pero sin menoscabo de la democracia y actuando en el margen que le dejan el gobierno de Estados Unidos y sus organismos financieros. Es una difícil pero inevitable tarea. De no realizarse, regresaremos tarde o temprano al simulacro de democracia que fueron los gobiernos del pri, con movimientos casi pendulares en lo económico, unas veces a la derecha y otras al centro, unas veces liberales y otras no, eso sí siempre populistas en lo político. _________________________________ PABLO RUIZ NÁPOLES es licenciado, maestro y doctor en economía, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y consultor de la CEPAL y del Programa del Medio Ambiente de Naciones Unidas.

La distribución del ingreso en México (143.751)
En un país donde la educación y los servicios sanitarios, entre otros, todavía dejan mucho que desear, la desigualdad en el ingreso –una de las mayores del mundo– va aparejada de una desigualdad equivalente en la calidad de vida. Paradójicamente, sin educación de calidad y buenos servicios básicos se antoja difícil revertir este grave problema. La riqueza México es una nación con mucha riqueza. Ocupó el décimo tercer lugar en la lista de los países con mayor Producto Interno Bruto1 (pib), con un billón de dólares, en 2010.2 Este nivel se debe, en buena medida, al tamaño de nuestro país. De acuerdo a estimaciones de las Naciones Unidas, México ocupó en 2010 el décimo primer lugar en términos de población, con 113 millones de habitantes.3 No obstante, el pib por persona muestra, en los últimos 20 años, un crecimiento formidable. Durante los años sesenta y setenta le correspondió a cada habitante de México menos de dos mil dólares del PIB al año. En los primeros años de los ochenta dicha cifra tuvo un aumento, que se perdió después de la crisis de 1982. A partir de 1988, el pib por habitante inicia un camino ascendente, con un único tropezón en la crisis de 1994, para llegar a casi los 10 mil dólares por habitante en el año 20084 (ver Gráfica 1). Por otro lado, México tiene 4 millonarios en la lista de los 100 hombres más ricos del mundo de la revista Forbes.5 La suma de la riqueza de estos 100 hombres es de 1.7 billones de dólares. Los acaudalados de Estados Unidos poseen 40% de este monto; les siguen los rusos, que suman 10%. En tercer lugar se encuentra México: los cuatro empresarios mexicanos de la lista Forbes tienen 7% de la riqueza de la lista de los 100 millonarios. Por cierto, Noruega, país con el mayor Índice de Desarrollo Humano de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), no tiene ningún representante entre los primeros 100 millonarios y su ciudadano más rico, el empresario de bienes raíces Olav Thon, ocupa el lugar número 205. La riqueza y el desarrollo no se llevan bien.6 Otra fuente con una metodología más depurada no muestra un panorama similar. De acuerdo a un estudio que el banco Credit Suisse encargó a Anthony Shorrocks y James Davies, publicado en 2010, la riqueza7 en el mundo muestra una fuerte concentración: 24 millones de personas mayores de 20 años (0.5% de la población mundial adulta) tenían 35.6% del total de la riqueza mundial. En el otro extremo, 3 mil millones de personas (68.4% de la población mundial adulta) tenían tan solo 4.2% de la riqueza mundial. De acuerdo con esta investigación, México se ubicó en el lugar 21 en la lista de los países con mayor número de personas “muy ricas”, con 114 mil 997 adultos que —en 2010— contaban con una riqueza mayor a un millón de dólares, lo que coloca al país por arriba de Dinamarca, Finlandia y Hong Kong.8 La pobreza Si miramos la otra parte de nuestra realidad encontraremos que, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) —organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal encargado de evaluar el nivel de pobreza en México—, 81% de la población en 2010 era pobre o vulnerable, es decir tenía una o más carencias sociales.9 El CONEVAL mide la pobreza de manera multidimensional, esto es a partir de seis indicadores de carencia social: alimentación, educación, salud, seguridad social, calidad de la vivienda y servicios básicos en la vivienda. La población pobre o vulnerable en México tuvo, en promedio, 2.3 carencias sociales. Si analizamos con mayor detalle la alimentación, por ejemplo, de acuerdo con el CONEVAL, 25% de la población tuvo en 2010 inseguridad alimentaria, es decir, sufrió la falta de alimento o tuvo poco alimento y de baja calidad, y por lo tanto llegó a experimentar hambre.10 A pesar de ello, la Organiza­ción Mundial para la Agri­cultura y la Alimentación (FAO, por su siglas en inglés) muestra en su informe “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2011” que el nivel de personas desnutridas en México es “estadísticamente no significativo”.11 Si bien el concepto de desnutrición es distinto al de inseguridad alimentaria (la FAO define la desnutrición como “la ingesta de alimentos que no permite cubrir las necesidades energéticas mínimas”12), me parece que México sí debería estar incluido en esta lista. Si asumimos que la población con inseguridad alimentaria, de acuerdo con el coneval, no logra cubrir las necesidades energéticas mínimas y, por lo tanto, está desnutrida, México ocuparía el séptimo lugar con mayor número de personas con hambre en el mundo y el lugar número 27 en cuanto al porcentaje de personas que sufre este flagelo, empatado con Botswana, Camboya, Madagascar y Pakistán.13 La desigualdad en el ingreso Preguntar a las familias sobre su ingreso no es una tarea sencilla. Muchas de ellas, en especial aquellas se ubican en los sectores altos, no divulgan el monto de sus percepciones por temor a las autoridades hacendarias o por seguridad personal. Por ello, es muy probable que las encuestas que miden el ingreso familiar tenga un subregistro, es decir que se declaren menos ingresos de los que realmente se perciben. A partir de 1983 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) ha levantado la “Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares” (ENIGH), en los años de 1983-1984 y desde 1992 cada dos años, con excepción de 2005, cuando por razones del calendario político en México se levantó una de ellas de manera extraordinaria. La última ENIGH disponible es la de 2010.14 De acuerdo con los resultados arrojados por la ENIGH de 2010,15 el promedio de ingreso mensual por familia en México era de 12 mil 163 pesos. Si distribuimos a todas las familias mexicanas en 10 grupos iguales, ordenadas según su ingreso desde las que menos percibieron hasta las que más percibieron —lo que se conoce como “ordenar por deciles”—, tenemos que el 10% más pobre, es decir el primer decil, tuvo una percepción media de 2 mil 149 pesos mensuales. En el otro extremo, el 10% de las familias más ricas —el decil más alto— tuvo una percepción promedio de 41 mil 927 pesos mensuales, casi 20 veces más que los más pobres. Entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el que revela la mayor distancia entre las familias que menos ganan y las que más ganan, por arriba de Chile, Israel, Turquía y Estados Unidos. México es un país muy desigual en materia de ingresos.16 Si dividimos al 10% de las familias más ricas en 10 grupos de igual tamaño, es decir, si desglosamos al decil más alto y obtenemos centiles, tenemos que el 1% de las familias más ricas del país, poco más de 290 mil, tuvieron en 2010 un ingreso mensual de 101 mil 217 pesos, esto es, 47 veces más que el 10% más pobre (ver Cuadro 1). Estas cifras ya nos muestran una desigualdad importante; no obstante, antes de derivar más conclusiones, debemos preguntarnos: ¿es correcto el monto de ingreso promedio de las familias más ricas de México? De acuerdo al Manual de percepciones de los servidores públicos de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el 31 de mayo de 2010 en el Diario Oficial de la Federación, los directores de área podían tener una percepción ordinaria bruta (sueldo base más compensación garantizada) de entre 47 mil 974 y 95 mil 355 pesos al mes. Por arriba de este puesto se ubican los directores generales y coordinadores generales, jefes de unidad, oficiales mayores, subsecretarios y secretarios de Estado, cuyo rango de sueldo va de los 85 mil 889 a los 205 mil 222 pesos mensuales.17 Sin embargo, de acuerdo a los datos originales de la ENIGH 2010, el ingreso mensual promedio de los hogares cuyo jefe de familia era “alta autoridad del sector público o privado”, fue de 44 mil 192 pesos mensuales. En el sector privado, los sueldos de las altas autoridades son aún mayores. De acuerdo al Informe anual de gobierno corporativo 2010 del Banco BBVA, la percepción media que recibió cada uno de sus principales altos directivos durante el año 2010 fue de 2.5 millones de pesos mensuales. Entre ellos se encuentra el director general de bbva Bancomer de México.18 No obstante, su principal competidor tuvo un ingreso mucho mayor: el director general para México y Latinoamérica de Citigroup percibió, en el mismo año, un sueldo de 570 mil pesos mensuales, más una compensación variable anual por 7 millones 450 mil dólares19, es decir, en total percibió 8.3 millones de pesos mensuales.20 La diferencia entre el ingreso del director general de este grupo financiero y el de un cajero es de 1 a 3 mil 260, una distancia fuera de toda proporción y que raya en la inmoralidad. Todo parece indicar que las cifras de la ENIGH presentan un subregistro que debe corregirse. A esta conclusión llegaron tanto Ifigenia Martínez de Navarrete en los años cincuenta y sesenta, como Oscar Altimir en las décadas de los sesenta y setenta.21 Las cifras del ingreso corregidas por subenumeración Podemos conocer el nivel de subregistro si comparamos el ingreso que reportan las familias en la ENIGH con el ingreso que contabiliza el Sistema de Cuentas Nacionales de México. Después de contrastar las dos fuentes de información, entre 1994 y 2010 se observa un importante subregistro, que se incrementa año con año. En 2010, por ejemplo, por cada peso declarado por familia en la ENIGH, el Sistema de Cuentas Nacional registró 2.17 pesos.22 Si corregimos el ingreso de las familias de la ENIGH, bajo el supuesto de que el subregistro depende del nivel de ingreso —es decir, las familias más ricas no declaran la totalidad de lo ganado, como hemos visto—, la desigualdad aumenta. El ingreso del 10% de las familias más ricas crece de 41 mil 927 a 141 mil 100 pesos mensuales, lo que representa 66 veces más que el del 10% más pobre; y el ingreso del 1% más rico, es decir las 290 mil 613 familias más ricas de México, aumenta de 101 mil 217 a 359 mil 594 pesos mensuales (167 veces más que el ingreso del 10% más pobre). Los hogares cuyo jefe de familia es un alto directivo de gobierno o de una empresa privada perciben, una vez hecho el ajuste, 131 mil 215 pesos mensuales, en lugar de 44 mil 192 pesos mensuales (cifra original de la enigh, sin ajuste). Los sueldos ajustados son más creíbles. Si analizamos la desigualdad global con las cifras corregidas por subregistro de las encuestas que se han levantado en México desde 1950 —tanto las de Ifigenia Martínez y Oscar Altimir como las estimadas por el autor—, la tendencia es clara: somos un país con una fuerte desigualdad, que aumenta año con año. El coeficiente de Gini23 se incrementa del 0.50-0.53 de los años cincuenta al 0.58-0.60 de los años sesenta, y llega al rango de 0.62-0.64 en los años ochenta. No obstante, continúa aumentando para ascender al rango 0.61-0.65 en los noventa y llega al registro récord de 0.62-0.65 en los primeros años del siglo XXI (ver Cuadro 2). ¿Por qué tenemos una desigualdad tan alta? La desigualdad se amplía en México por el incremento en el ingreso del 30% más rico, que suma 8.7 millones de familias. Los ingresos de este grupo representaron, en 2010, 83% del total.24 El resto de la población no solo tiene cada vez una menor participación en la economía nacional; los pesos que gana le alcanzan para menos bienes y servicios cada año. En los últimos años, la población ha sufrido en México al menos tres efectos: (1) el empleo precario, (2) la pérdida del poder adquisitivo, y (3) la eliminación de los subsidios. El empleo precario A partir de los años noventa, los empleos formales se tornaron cada vez más precarios. Con el propósito de competir y obtener una ganancia cada vez mayor, muchas de las empresas han tomado una serie de medidas: 1. Despedir a la población adulta que ha acumulado antigüedad y, por lo tanto, prestaciones; 2. Reducir prestaciones y/o incorporarlas al sueldo, como en el caso de los empleados bancarios, cuyas prestaciones fueron incorporadas al sueldo, lo que provocó un beneficio temporal que se perdió cuando los grupos financieros comenzaron a despedir a los adultos y a contratar en su lugar a jóvenes con un sueldo bajo; 3. Contratar personal “barato” bajo el esquema de outsourcing; 4. Reducir la proporción de gerencia media, así como puestos de apoyo, conocidos como staff, ocupados –en su mayoría– por profesionistas. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, tres millones de personas perdieron el empleo en 2009; de ellos, 2.6 millones fueron víctimas de recortes de personal o su trabajo temporal terminó25 (ver Cuadro 3). En cuanto a la disminución de prestaciones, de acuerdo con la enigh 2010, 51.4% de la población que trabaja para otro no tiene ningún apoyo por parte del patrón, y prácticamente la totalidad de quienes trabajan por su cuenta no tiene prestaciones. El impacto en el ingreso es directo: si no tengo seguro médico y enfermo debo pagar mi tratamiento. Si soy madre y trabajo fuera de casa, y la organización para la cual laboro no me ofrece una guardería, debo pagar una. Si carezco de una ayuda para despensa, debo destinar una mayor proporción de mi ingreso a la alimentación. En la medida en que se propongan reglas laborales que tengan como propósito abaratar la fuerza de trabajo, la situación se agravará. Poder adquisitivo La población ha sufrido, desde mediados de los años ochenta, la pérdida de poder adquisitivo. En el año de 1976 el salario mínimo era de 6 mil 500 pesos, si traemos su valor a pesos actuales.26 Para 2011 había bajado a mil 766 pesos, una pérdida de 73%. Si bien no todo el personal ocupado percibe el salario mínimo, su aumento es un parámetro que rige el crecimiento de otros salarios. El salario medio industrial, por ejemplo, ha sufrido también una pérdida, aunque ligeramente menor. Buena parte de la estrategia económica de los últimos años ha dependido de mantener el crecimiento de los salarios por debajo del aumento de los precios. A diferencia de los años sesenta y setenta, cuando la meta era crecimiento y empleo, ahora se tiene como objetivo la reducción del gasto público y de la inflación (ver Gráfica 2). Reducción de subsidios La eliminación o reducción de subsidios afecta de manera directa e indirecta. Su impacto es indirecto cuando el gobierno reduce los montos de gasto e inversión y, por lo tanto, las familias deben aportar dinero directamente. Por ejemplo, la inversión en educación superior no ha crecido lo suficiente como para cubrir la demanda. Por ello, muchas familias deben destinar ahora parte de su ingreso al pago de una institución de educación superior privada. Todo esto se refleja claramente en la estadística. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública, en el ciclo escolar 1980-1981 había 892 escuelas de educación superior (normal, licenciatura y posgrado), de las cuales 70% eran públicas. 30 años después, en el ciclo escolar 2010-2011, las escuelas privadas son mayoría: representan 55% del total de instituciones. De las 6 mil 289 instituciones de educación superior del ciclo 2010-2011, 3 mil 481 son privadas y educan a 804 mil alumnos.27 En 2011, 21.5% de la inversión que se realizó en educación de todos los niveles provino del sector privado; 30 años atrás, en 1980, esta proporción era de tan solo 6.9%.28 El 7% del PIB de actividades terciarias (comercio y servicio) es generado por los servicios educativos de particulares.29 En materia de salud ha sucedido algo similar. Como producto de la precarización en el trabajo, tan solo 39% de las personas con 12 años o más de edad está afiliado o inscrito para recibir atención médica de parte de alguna institución pública, de acuerdo a la ENIGH 2010; el resto debe acudir al Seguro Popular (que solo es gratuito para el 40% más pobre) o pagar por su cuenta la atención privada. De hecho, de acuerdo con la misma encuesta, 40% de las personas manifestaron que cuando tienen un problema de salud, acude a una clínica o farmacia privada o se automedican. La eliminación de subsidios también afecta de manera directa a la población. A partir de los años noventa se han retirado, poco a poco, los subsidios al pago de la energía eléctrica, el predial, el agua y la gasolina, entre otros bienes y servicios que otorga el gobierno. La telefonía que antes era pública y con tarifas bajas, ahora es una de las más caras del mundo, de acuerdo a la OCDE.30 En síntesis, no solo el ingreso se ha concentrado en unos cuantos, sino que además las familias de los sectores medios y bajos deben pagar bienes y servicios que antes les otorgaba la empresa por medio de prestaciones o el gobierno de manera gratuita. Tienen un menor poder adquisitivo y deben gastar más por los mismos bienes y servicios que antes recibían. _________________________________ 1 El producto interno bruto (PIB) es el valor de los bienes y servicios que produce una nación en un periodo determinado. 2 Datos del Banco Mundial, consultados el 16 de marzo de 2012: . 3 Population Division, “World Population Prospects, the 2010 Revision”, consultada el 16 de marzo de 2012: . 4 Si bien México tuvo una ligera caída en este indicador, por la crisis mundial de 2008, registró una recuperación en 2010, para llegar a 9 mil 123 dólares por persona. Datos del Banco Mundial, consultados el 16 de marzo de 2012: . 5 Revista Forbes, consultad el 16 de arzo de 2012: . 6 Si bien Alemania tiene siete millonarios en la lista Forbes, la suma de su riqueza representa 6% del total. 7 Para el autor, el concepto de riqueza considera tanto los activos financieros como los no financieros (no así la deuda) que tienen las personas mayores de 20 años de una familia. Acepta que su estimación es más complicada, ya que muy pocos países tienen la estadística necesaria para su cálculo. El estudio de la riqueza es relevante ya que el ingreso de las personas se genera a partir tanto de capital humano, como de sus activos. La riqueza se hereda y se convierte, para algunos, en su destino. Los hijos de las familias con mayor riqueza tienen más oportunidades que los hijos de familias con menos activos. Ante una situación difícil, por ejemplo la pérdida de empleo del principal proveedor del hogar o una enfermedad grave, el dinero ahorrado y las inversiones son de gran ayuda. 8 “Credit Suisse Global Wealth Databook 2010”, Credit Suisse Research Institute, Suiza, octubre de 2010, pp. 88 y 93. 9 Este porcentaje incluye a la población, que si bien tenía cubiertas sus necesidades, ganó menos de 2 mil 114 pesos, así como a las personas que vivían en una zona urbana, o tenían un ingreso menor a los 978 pesos, o si vivían en una zona rural. 10 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), “Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social en México 2011”, México, 2012, cuadro 2.1, p. 21. 11 Es decir, la proporción de las personas desnutridas se ubicó por abajo del 5% de la población total. 12 De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “la necesidad mínima diaria de energía es de unas mil 800 kcal por persona. La necesidad exacta viene determinada por la edad, tamaño corporal, nivel de actividad y condiciones fisiológicas específicas: enfermedades, infecciones, embarazo o lactancia”. 13 Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2011”, en ¿Cómo afecta la volatilidad de los precios internacionales a las economías nacionales y la seguridad alimentaria?, Roma, 2011, pp. 50-53. 14 En 1956 y 1958 la Dirección General de Estadística levantó las encuestas de “Ingreso y egresos de la población en México”, y en 1960 la encuesta “Las 16 ciudades de la República Mexicana, ingresos y egresos familiares”. En 1963 y 1968 el Banco de México llevó a cabo las encuestas de “Ingresos y gastos familiares”. Durante el periodo de 1969-1970 la Dirección General de Estadística realizó la encuesta “Ingresos y gastos de la República Mexicana” y en 1977 la “Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares”. 15 Los resultados que se muestran de la “Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares” se obtuvieron a partir de la descarga de archivos de la página del INEGI en la sección dedicada a dicha encuesta bajo el rubro “Microdatos de la muestra”. Estos datos fueron trabajados estadísticamente por el autor: . 16 “Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising”, OECD, 2011, p. 45. . 17 “Acuerdo mediante el cual se expide el Manual de Percepciones de los Servidores Públicos de las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal”, Diario Oficial de la Federación, anexo 3a, SHCP, lunes 31 de mayo de 2010. 18 Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, S.A., “Informe anual de gobierno corporativo 2010”, pp. 17 y 18, consultado en la página de internet el 16 de marzo de 2012: . 19 El pago se repartió en los 12 meses de 2011. 20 Citigroup, Proxy Statement 2010, pp. 55 y 56, consultado el 16 de marzo del 2012: . 21 Véase Ifigenia Martínez de Navarrete, “La distribución del ingreso en México. Tendencias y perspectivas”, El perfil de México en 1980, 2a edición, editorial Siglo XXI, México, 1982. pp. 17-71; y Oscar Altimir, “La distribución del ingreso en México”, Distribución del ingreso en México: Ensayos, tomo I, documento no. 37, Banco de México, México, 1982, pp. 15-95. El banco Credit Suisse también ajusta la información en su reporte sobre la riqueza en el mundo, consciente de que de no hacerlo prácticamente no tendría mercado en muchos países, entre ellos México. 22 En La desigualdad y la clase media en México, un libro de próxima aparición, Carlos McCadden Martínez explica con mayor detalle la justificación y los cálculos específicos para llevar a cabo el ajuste a las cifras de las ENIGH. 23 Medida de desigualdad propuesta por el científico social Corrado Gini en 1912, que va de 0 a 1. A medida que el valor se aproxima a 0, la sociedad tiene igualdad en sus ingresos. Por el contrario, a medida que el índice se aproxima a 1, la distribución presenta una mayor concentración en el ingreso. 24 Si nos vamos a la cúspide de la pirámide, 1% de las familias más ricas, poco más de 290 mil, obtiene 13.7% del ingreso de todos los hogares. 25 Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, consultada el 14 de marzo de 2012: . 26 Se deflactó el monto del salario mínimo con el índice de precios al mayoreo de 1934 a 1969, y con el índice de precios al consumidor para el periodo de 1970 a 2011, según el Banco de México. 27 SEP, “Estadística Histórica del Sistema Educativo Nacional”, consultada el 16 de marzo del 2012: . 28 Felipe Calderón, “Quinto Informe de Gobierno”, Anexo Estadístico, Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, Presidencia de la República, México, 2011, p. 322. 29 Ibídem, pp. 97-99. 30 “Perspectivas OCDE: México, reformas para el cambio”, OCDE, 2012, p.45. ______________________________________ MIGUEL DEL CASTILLO NEGRETE ROVIRA es profesor del Departamento Académico de Estudios Generales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y profesor visitante en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (142.171)
El diseño de programas efectivos para enfrentar los mayores desafíos del país, como el de la inclusión cabal y justa de los jóvenes, debe pasar necesariamente por diagnósticos puntuales. El presente estudio constituye un análisis detallado y fundamentado del fenómeno de los Ninis. Sirva lo que revela para la discusión y el diseño de estrategias sobre un asunto de la mayor importancia. En los últimos años se ha hecho cada vez más visible en el debate público el fenómeno de las y los jóvenes que no estudian ni trabajan (los llamados “Ninis”). La expectativa social es que, durante su juventud, hombres y mujeres acudan a la escuela para adquirir conocimientos y desarrollar habilidades y destrezas o bien que trabajen para generar ingresos, formar un patrimonio y convertirse en personas autónomas. Se suele pensar que si los jóvenes no estudian ni trabajan, están en riesgo y se colocan en una situación de vulnerabilidad. Consecuentemente, constituyen un motivo de preocupación para sociedad y gobierno. En términos generales, el fenómeno de los Ninis2 se explica tanto por causas que escapan al control individual (acceso limitado a la educación, obsolescencia de los modelos educativos, falta de oportunidades de empleo y desarrollo productivo, inestabilidad y precariedad laboral e insuficiente ingreso de los hogares, entre otros), como por entornos familiares poco propicios para el desarrollo de los jóvenes e incluso –como veremos más adelante– por decisiones de carácter personal relacionadas (o no) con eventos del curso de vida (como la unión o el matrimonio y el embarazo tempranos) que determinan una elevada deserción escolar. Se trata, en consecuencia, de un fenómeno con múltiples causas y diversas manifestaciones. Diversos autores han señalado que el fenómeno de los Ninis no es privativo de las naciones en desarrollo —como México—, sino que ocurre en todos los países. Postulan también que se trata de un fenómeno reciente que afecta a la generación actual de jóvenes, en contraste con las precedentes. Sostienen que si bien los jóvenes tienen actualmente más acceso a la educación, los afecta la falta de perspectivas, los vaivenes continuos, el deterioro de las condiciones laborales y la incertidumbre en el empleo.3 Estas tendencias aparentes han conducido, a su vez, a centrar la atención en las consecuencias que se supone que podría traer aparejada la condición Nini. Entre otras preocupaciones formuladas por la literatura sobre el tema, destacan las siguientes: • Se dice que la doble exclusión que sufren estos jóvenes compromete no solo su presente sino también su futuro, al tiempo que constituye un doloroso desperdicio social de sus capacidades y potencialidades de desarrollo. De hecho, para muchos esta condición puede resultar en un “ocio frustrante, obligatorio, impuesto, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso”.4 • Además, la doble privación parece imponer a los jóvenes una enorme dificultad para emanciparse y definir o desarrollar un proyecto de vida, lo que, según diversos analistas, influye negativamente en su autoestima y les provoca escasa confianza en el porvenir, desánimo, apatía, indolencia, frustración, angustia, ansiedad, incertidumbre e indefinición.5 • Algunos otros autores sostienen que la situación de exclusión y los obstáculos crecientes que dificultan la emancipación refuerzan entre los jóvenes el descrédito de los estilos de vida tradicionales y la aparición de un nuevo modelo de actitud caracterizado por el rechazo simultáneo a estudiar y a trabajar. Según esta visión, los jóvenes piensan que “el futuro es tan incierto que es mejor vivir al día” y no están dispuestos a realizar “esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro”.6 • Por todas estas razones, diversos analistas piensan que, de no ser atendidos por políticas públicas adecuadas, existe el riesgo de que la condición Nini puede hacer de los jóvenes presa fácil de la violencia, las adicciones y el crimen organizado;7 convertirlos en un peligro para la cohesión social y la democracia,8 e incluso en una “bomba de tiempo” para la seguridad del país.9 Tomando en cuenta estas y otras preocupaciones similares, este artículo utiliza los resultados de la Encuesta Nacional de la Juventud de 2010 (ENJ)10 y de otras encuestas recientes para explorar y comprender mejor el fenómeno de los Ninis en el país. Esencialmente, en este artículo nos preguntamos si existe evidencia sólida que apoye en el caso mexicano algunas de las interpretaciones e hipótesis de trabajo arriba enunciadas. Estimamos, en primer lugar, la cuantía actual de los jóvenes Ninis y cómo se compara con otros países; procuramos conocer también su evolución en el tiempo y algunas de las características de los jóvenes que experimentan esa condición. En segundo lugar, exploramos otras interrogantes de indudable interés: ¿Qué pasa con los jóvenes Ninis? ¿A qué se dedican? ¿Qué valor le otorgan estos jóvenes a la educación? ¿Qué expectativas tienen? Finalmente, en tercer lugar, el artículo se propone llamar la atención acerca del imperativo de diseñar e instrumentar políticas públicas (preventivas y correctivas) para hacer frente a este complejo y preocupante fenómeno social. Jóvenes Ninis, un fenómeno mundial Las encuestas y censos permiten cuantificar el número de jóvenes que no estudian ni trabajan.11 Lo hacen interrogando a los jóvenes directamente sobre ambas condiciones. Esta manera de medir el fenómeno, aunque lo simplifica, permite seguir su evolución y comparar su intensidad en diferentes latitudes. Los datos disponibles confirman que efectivamente los llamados Ninis son una realidad mundial que tiene causas, alcances e implicaciones distintas en cada país. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde) estima que, en los países que la integran, alrededor de 15.2% de los jóvenes de 15 a 29 años de edad no estudia ni trabaja.12 Esta misma organización precisa que: • Un total de 19 naciones de la ocde tiene un promedio inferior al porcentaje indicado; destacan, entre los más bajos, los casos de Dinamarca (6.6%) y Holanda (7 por ciento). • En contraste, con valores ligeramente superiores al promedio, se ubican Francia (15.6%) y el Reino Unido (15.7%); en una posición más alejada destacan Italia (21.2%), España (22.7%) y México (24.8 por ciento). • A su vez, Israel y Turquía alcanzan los porcentajes más elevados, con 28.7 y 39.6%, respectivamente. Es decir, México ocupa el tercer lugar entre las naciones de la OCDE según la proporción de jóvenes (hombres y mujeres) Ninis. El valor atribuido por la ocde a México es muy similar al que deriva de la ENJ (25.2%). Cuando se incluye a toda la población de 12 a 29 años (y no solo a las personas de entre 15 y 29 años, como ocurre con el estudio de la OCDE), el porcentaje desciende a 21.6%, lo que significa alrededor de 7 millones 820 mil jóvenes (ver Gráfica 1). La tendencia del fenómeno Nini es a la baja La gran mayoría de los jóvenes (casi 8 de cada 10) actualmente estudia y/o trabaja. En consecuencia, no hay una “generación perdida”.13 Más aún, a diferencia de lo que comúnmente se cree, en México hay menos Ninis que en décadas pasadas. De acuerdo con los datos de muy diversas fuentes:14 • En 1960, 59% de los jóvenes sufría la doble exclusión. • Con el avance económico y social de las décadas siguientes, esa proporción descendió hasta uno de cada tres (33.1%) en 1990. • La tendencia a la baja prosiguió en las siguientes dos décadas aun cuando esta se moderó significativamente y alcanzó su mínimo en 2007 (en alrededor de uno de cada cinco jóvenes). • Hay indicios de que este fenómeno se ha elevado dos o tres puntos porcentuales en los últimos tres o cuatro años, debido al impacto de la crisis de 2008-2009 sobre el empleo y el gasto social. La tendencia de largo plazo obedece a mejoras notables en la cobertura educativa en todos los niveles, a la creciente participación de los jóvenes en los mercados laborales y —como veremos más adelante— a cambios favorables en la condición social de las mujeres. Los datos disponibles confirman que los jóvenes de hoy no son menos trabajadores o tienen menor escolaridad que los de generaciones previas. La gran mayoría de las y los jóvenes mexicanos estudia y/o trabaja y lo hace en una proporción significativamente mayor que quienes integraban las generaciones anteriores. Mayor proporción entre las mujeres La disminución de largo plazo en la proporción de jóvenes Ninis se origina en el avance significativo de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. En 1960 alrededor de 35.4% de los varones no estudiaba ni trabajaba; en contraste, la mayoría de las mujeres (81.4%) se encontraba en esa condición. Tres décadas más tarde, en 1990, su peso disminuyó a 12.4% entre los hombres y a 52.2% entre las mujeres. La tendencia descendente siguió su curso, aunque cada vez más lentamente, hasta alcanzar en ambos casos un mínimo en el cuarto trimestre de 2007. Desde entonces se advierte con diversas fuentes un aparente incremento de dos o tres puntos porcentuales en la proporción representada por los jóvenes Ninis, hasta alcanzar un total de 11.7% entre los hombres y 36% entre las mujeres. Si bien la doble exclusión de las mujeres no es privativa de México, el estudio de la OCDE ubica a nuestro país como uno de los más excluyentes hacia ellas. Lo coloca en el segundo lugar entre las naciones que integran esta organización con mayor proporción de mujeres Ninis, solo superado por Turquía (49.9%). Más alejados se encuentran Israel (25.2%), Italia (17.4%), Nueva Zelanda (16%) y Hungría (15.8 por ciento). En contraste, el mismo estudio advierte que el promedio registrado por los varones mexicanos se asemeja al de la ocde y es inferior al de países como Canadá, Nueva Zelanda, Hungría y Estados Unidos.15 Dicho estudio indica que la gran mayoría de los jóvenes mexicanos está estudiando o trabajando, incluso en mayor proporción que en algunas naciones líderes de la economía global (ver Gráfica 2). La marcada diferencia en la incidencia de este fenómeno por sexo se refleja en el hecho de que, del total de jóvenes Ninis (7 millones 820 mil), alrededor de 5.9 millones son mujeres (75.7% del total) y 1.9 millones son hombres (24.3%). La gran mayoría de las mujeres que no estudian ni trabajan entre 12 y 29 años están unidas (59.1%) y/o tienen hijos (67.2 por ciento). Entre las mujeres, la probabilidad de pertenecer al grupo Nini se incrementa con la edad. Alrededor de 5.3% de las mujeres de entre 12 y 15 años se encontraba en esa condición; dicha probabilidad se triplica (15.7%) entre las jóvenes de 16 a 18 años; se eleva al doble (33.1%) en el grupo 19 a 23 años y sigue su curso ascendente (46%) entre los 24 y 29 años. Este patrón es incluso más marcado entre los varones en las edades más tempranas (10.9% entre los 12 y 15 años y 25.3% entre los 16 y 18 años) y alcanza su máximo en el grupo de 19 a 23 años (33.2%, con una cifra similar a la de las mujeres en esas edades), pero empieza a declinar a partir del grupo de 24 a 29 años (30.6 por ciento). Estas cifras revelan que la existencia de la doble privación está marcada por el acceso desigual a la estructura de oportunidades entre hombres y mujeres. Nadie puede estar satisfecho de esta situación. A pesar de los esfuerzos por reducir la brecha de género, la población femenina sigue teniendo menos opciones educativas y laborales que los varones. De esta manera, para muchas de ellas, el confinamiento doméstico es la única opción, en vez de estudiar, trabajar y vivir el mundo público. La influencia de los eventos de la vida personal Algunos eventos de la vida personal (como la unión o el matrimonio y el embarazo tempranos) suelen obligar a las mujeres a truncar tempranamente sus estudios e influyen poderosamente en su alejamiento de la actividad económica. Así, mientras que dos de cada tres mujeres Ninis (67.2%) de entre 12 y 29 años están unidas, la cifra se reduce a 18.8% entre los varones. Igualmente, 59.2% de las mujeres Ninis tienen hijos, en contraste con solo 12.8% entre los varones. La unión y la reproducción tempranas reflejan la persistencia de patrones culturales que exaltan los roles femeninos de esposa y madre, y actúan como poderosos determinantes de sus trayectorias educativas y laborales. De esta manera: • 60.7 y 75.3% de las mujeres Ninis de 19 a 23 y de 24 a 29 años de edad tienen hijos. Las proporciones descienden hasta 12.7 y 25.2% entre los jóvenes de esas mismas edades. • 63.6% de las mujeres Ninis que no terminaron la educación básica tienen hijos, en contraste con solo 14.4% de los hombres. A su vez, 51.7% de las mujeres Ninis que terminaron algún grado de educación superior se encuentra en esa misma condición, mientras que entre los hombres se reduce a 10 por ciento. La relevancia de las decisiones de la vida personal en la deserción escolar es reconocida por una proporción significativa de las mujeres. Cuando se les pregunta explícitamente las razones por las que dejaron de estudiar, 17.6% se refiere al matrimonio o la unión o bien al nacimiento de un hijo, en contraste con 1.6% entre los hombres. Cuando se interroga a las mujeres que únicamente realizan quehaceres del hogar por qué dejaron de estudiar, la cifra de quienes invocan esos hechos se eleva a casi 25 por ciento. Además de la desigualdad de género y la importancia que cobran los hechos de la vida personal en la configuración de las trayectorias de las jóvenes, los factores vinculados al entorno económico y social también suelen tener una gran importancia. Estos factores, aunados a las diferentes dotaciones de capital escolar, crean una red de privaciones que obstruyen el desarrollo integral de las mujeres. Por ejemplo, de acuerdo con los datos de la ENJ-2010, una proporción semejante de hombres y mujeres Ninis invocó razones económicas (‘Tenía que trabajar’, ‘No tenía dinero’ y ‘No podía pagar la escuela’) como las determinantes para dejar la escuela. Asimismo, 27.6% de los hombres y 15.6% de las mujeres Ninis identificó como motivo de la deserción escolar la reprobación, el aburrimiento o la indisciplina, factores que se relacionan con un bajo clima educacional de los hogares. A su vez, alrededor de 7.2% de los hombres y 5.5% de las mujeres citaron problemas de acceso a la escuela (‘La escuela me queda lejos’, ‘No me aceptaron en la escuela’, ‘No había escuela’). Los Ninis están presentes en todas las entidades y todos los estratos Los jóvenes Ninis no están confinados en algunos territorios. Radican tanto en las ciudades (60%), como en las localidades mixtas (12 de cada 100) y en las localidades rurales (28 de cada 100). Desde el punto de vista de su distribución por entidad federativa, este fenómeno sigue, en términos generales, las pautas de los asentamientos humanos. El Estado de México —la entidad federativa más poblada— tiene el mayor número de jóvenes Ninis (1 millón 36 mil); la menor cantidad se registra en Baja California Sur, con 37 mil. A su vez, desde el punto de vista de su peso relativo, existen diferencias importantes: la proporción de Ninis en 18 estados es superior al promedio nacional (de 21.6%) y en 14 entidades es menor. Por ejemplo, entre las entidades con los porcentajes más bajos, destacan Tlaxcala (10.7%), Puebla (11.1%) e Hidalgo (12.6%). En contraste, las entidades con las proporciones más altas son Coahuila (31.3%), Guanajuato (29.6%) y San Luis Potosí (29.5 por ciento). Todas estas cifras sugieren que el fenómeno de los Ninis constituye un asunto de la mayor importancia que exige la intervención de todos los órdenes de gobierno y reclama un esfuerzo de coordinación intergubernamental (ver Gráfica 3). El fenómeno de los jóvenes Ninis afecta tanto a las entidades más avanzadas, como a las de menor desarrollo relativo. Por ejemplo, Guerrero, el estado con el índice de marginación más elevado,16 ocupa la posición 6 entre las entidades con mayor proporción de Ninis; a su vez, Chiapas, la segunda entidad en marginación, ocupa la posición 14, y Tlaxcala, la número 16 en marginación, es la entidad con la menor proporción de jóvenes Ninis. En el otro extremo, el Distrito Federal, la entidad con menor marginación, se sitúa en la posición 29 y Nuevo León, la segunda entidad menos marginada, en la posición 7. Finalmente, Coahuila, una de las entidades menos marginadas (la número 29), ocupa la primera posición, con la mayor proporción de jóvenes Ninis. También hay presencia de Ninis en todos los estratos sociales. Sin embargo, los datos reflejan claramente que la probabilidad de ser Nini es significativamente mayor entre los grupos de escasos recursos: 6 de cada 10 jóvenes en condición Nini (4.7 millones) pertenecen a los cuatro primeros deciles de ingreso, uno de cada tres (2.6 millones) a los de ingreso medio (de los deciles V al VIII) y 6.7% (poco más de medio millón) a los de ingreso alto (IX y X deciles). Heterogeneidad y complejidad del fenómeno Nini Conviene señalar que en la medición de los jóvenes que no estudian ni trabajan no hay mayor esfuerzo de conceptualización. En consecuencia, no debe sorprender que el universo de estos jóvenes sea muy heterogéneo y exhiba expresiones muy variadas, unas de corta duración y otras más estables. Entre los jóvenes que sufren esta doble privación, destacan los siguientes: mujeres unidas (con o sin hijos) dedicadas a labores domésticas, jóvenes con discapacidad y personas que están buscando un empleo y no lo encuentran, hasta jóvenes que abandonaron la escuela y no desean trabajar (incluso porque piensan que no lo encontrarán) o bien aquellos que no asisten a la escuela pero estudian en sistemas abiertos y/o a distancia, o reciben capacitación para el trabajo. La información proveniente de la ENJ-2010 indica que 72.1% de las mujeres en la condición de Nini se dedica a quehaceres del hogar, otras buscan empleo (9.8%) o estudian en medios informales (1.5%)17 y algunas más tienen alguna discapacidad o están pensionadas (0.6%). A su vez, entre los varones, 41.1% de los jóvenes Ninis está buscando activamente un empleo,18 9.8% se dedica a los quehaceres del hogar, 3.4% estudia en sistemas abiertos o informales y 2.9% tiene alguna incapacidad o está pensionado. Se puede advertir que la mayor parte de los jóvenes Ninis tiene funcionamientos socialmente útiles. Además, hay un número importante de jóvenes que no realiza ninguna de las actividades antes identificadas (los llamados “otros no activos”). Se trata de alrededor de 16% de las mujeres y 42.7% de los hombres que aparentemente se encuentran en un estado de inactividad absoluta.19 Las causas de dicha inactividad son muy diversas: se dedican a la familia (10%), tiene trabajo eventual (7%), carecen de oportunidades laborales (7.5%) o sus padres los mantienen (56.2%), entre otras. Cabe precisar que en este grupo, dos de cada tres jóvenes desean seguir estudiando. Debido a esta enorme heterogeneidad, algunos analistas sostienen que la definición del universo de jóvenes Ninis pudiera no ser tan útil desde la perspectiva de la instrumentación de políticas públicas. El Consejo Nacional de Población, por ejemplo, señala que el excesivo interés mediático en el conjunto de los jóvenes Ninis ha contribuido a relegar del análisis cuidadoso a “otros fenómenos también preocupantes”, como son “la desocupación juvenil, la precariedad de la actividad laboral entre los jóvenes o la participación temprana de muchas mujeres en la vida doméstica y reproductiva, entre otros”.20 Los jóvenes Ninis no son improductivos, ociosos o indolentes A menudo se piensa que los jóvenes Ninis son improductivos. Sin embargo, como ya se dijo, muchos de ellos realizan funciones y actividades socialmente útiles. En consecuencia, sería incorrecto decir que estos jóvenes son improductivos o están ociosos. Algunas voces han calificado a los jóvenes Ninis como frustrados, perezosos, carentes de proyectos y expectativas.21 La información de la ENJ-2010 sugiere que eso es muy discutible. Destaca, por ejemplo, el alto valor que los jóvenes Ninis confieren a la educación. Alrededor de 74% de los jóvenes Ninis desea continuar estudiando. Entre quienes terminaron o aprobaron algún grado del nivel básico, el porcentaje se sitúa en 62.6 entre los hombres y 70.8 entre las mujeres; se eleva a 77.1 y 80.4 entre quienes poseen el nivel medio superior; y aumenta hasta 78.1 y 84 entre los que cursaron algún año de educación superior. Entre los principales motivos invocados por los jóvenes para seguir estudiando, destacan: ‘obtener un empleo’ y ‘ganar más’ (31.2%), ‘mejorar nivel de vida’ (45.8%) y alcanzar ‘mayores conocimientos’ (20%) y ‘reconocimiento social’ (1.3 por ciento). Sin embargo, muchos jóvenes Ninis enfrentan un entorno familiar y social poco favorable para regresar a estudiar o trabajar. Así, llama la atención que 31.3 y 40.5% de las mujeres y varones Ninis, respectivamente, declara que no puede volver a estudiar porque debe atender “responsabilidades familiares”. Incluso, alrededor de 13.5% de las mujeres Ninis manifiesta no tener tiempo para estudiar (en contraste con 10% entre los hombres). Hay, además, 15% de las mujeres y 35% de los hombres que dicen que no regresarían a las aulas porque no les gusta estudiar, lo que se relaciona con el escaso capital cultural de sus hogares. La condición de Nini no es permanente ni una opción de vida Existe cierta inclinación a considerar que los jóvenes Ninis se encuentran en una condición permanente e inevitable de inactividad o bien a decir que reflejan una forma de vida. Sin embargo, se sabe que alrededor de 58% de los jóvenes Ninis (y 87% de los jóvenes Ninis que están buscando activamente un empleo) tienen experiencia laboral previa. Esto quiere decir que todos estos jóvenes no han permanecido inactivos o desocupados durante su juventud. Más aún, la escasa evidencia disponible sugiere que, para muchos jóvenes, la condición en la que se encuentran es solo transitoria:22 hay una alta movilidad entre estos jóvenes de un grupo a otro (de Nini a estudiar y/o trabajar).23 Según los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 19.7% de los jóvenes Ninis en el segundo trimestre de 2010 ya se desempeñaban laboralmente en el tercer trimestre de ese mismo año; de la misma forma, 3.5% en ese mismo lapso regresó a estudiar y 0.5% decidió estudiar y trabajar simultáneamente. En contraste, 76.2% de las y los jóvenes Ninis retuvo esa condición entre el segundo y el tercer trimestre de 2010. El capital escolar de los jóvenes Ninis Las distintas cuotas de capital escolar de los jóvenes Ninis configuran situaciones muy diversas para escapar de esa condición. • El grupo de mayor vulnerabilidad lo conforma el 26.6% que no concluyó la educación básica, entre quienes la edad promedio de abandono de la escuela es de 15 años para hombres y mujeres. • Un segundo grupo lo integra el 43.8% de los jóvenes, cuyo logro educativo le permitió concluir la educación básica o bien incursionar en el nivel medio superior sin terminarlo. Para este grupo, la edad promedio al momento de abandonar la escuela se eleva a 18 años entre las mujeres y a 20 años entre los hombres. • El tercer grupo de jóvenes Ninis es el de menor vulnerabilidad y está integrado por alrededor de 29.6% que posee el mayor capital escolar. De este total, 18.6% concluyó el nivel medio superior y 11% aprobó algún grado de educación superior o terminó sus estudios profesionales. En el primer caso, la edad promedio es de 19 años para las mujeres y 20 para los hombres, mientras que en el segundo caso se incrementa a 22 y 26 años, respectivamente. Como se puede advertir, la menor formación de capital escolar entre las mujeres, reflejada en la edad promedio de abandono de la escuela, compromete sus oportunidades de desarrollo personal. El rezago educativo de los jóvenes Ninis se origina en decisiones recientes de abandono escolar o bien de hace uno, dos o hasta tres lustros (según la edad actual). Por ejemplo, entre los jóvenes Ninis que no han concluido la educación básica, 16.8% proviene del grupo de 12 a 15 años de edad (decisiones de abandono escolar en curso); 19% del grupo de 16 a 18 años (decisiones de abandono que en promedio ocurrieron hace menos de un lustro); 26.8% del grupo de 19 a 23 años (decisiones que tuvieron lugar entre uno y casi dos lustros), y 37.3% del grupo de 24 a 29 años de edad (decisiones que se tomaron hace dos o casi tres lustros atrás). Esto implica la necesidad de reforzar las acciones tanto de carácter preventivo, como correctivo en el ámbito educativo (ver la Gráfica 4). El desafío de la inclusión social de los jóvenes Ninis En las últimas décadas el Estado y la sociedad mexicana han intentado encarar el reto que significa el desarrollo y la inclusión social de los jóvenes. Son amplias y diversas las acciones de política pública dirigidas hacia este segmento de la población. Destaca, sin duda, la constante ampliación de las oportunidades en la educación básica, media superior y superior a través del sistema escolarizado,24 y más recientemente de las modalidades abierta y a distancia.25 Igualmente, la expansión de los programas de becas está propiciando mayor acceso y permanencia de los jóvenes en la educación.26 También se han fortalecido las intervenciones públicas para facilitar el tránsito hacia la vida laboral de los jóvenes, tanto a través de becas de capacitación para el trabajo, así como otras acciones que vinculan la oferta y la demanda laboral.27 Sin embargo, estas y otras muchas intervenciones han resultado insuficientes, como se advierte en la enorme cuantía de los jóvenes Ninis. Estado y sociedad deben reconocer la prioridad que representa la atención a los millones de jóvenes que por razones muy diversas no estudian ni trabajan. Desafortunadamente, tanto en México como en otros países es hasta recientemente que se hace visible este problema social y, en consecuencia, resultan aún escasas y un tanto dispersas las acciones expresamente dedicadas a la atención de los jóvenes Ninis en sus diferentes expresiones. Urge, en consecuencia, estructurar políticas integrales para transformar las condiciones de vida de este segmento de la población. Miguel Székely28 señala correctamente que la atención a este numeroso grupo de jóvenes debe adoptar un conjunto articulado de políticas de protección, de ampliación de capacidades y de generación de oportunidades, integradas —en cada caso— por medidas tanto de prevención en las etapas previas del ciclo de vida, como de reacción o correctivas en el presente. Se requiere, en suma, configurar una agenda de políticas, estrategias y acciones en esta materia, complementada además con un conjunto de políticas transversales que, entre otros propósitos, contribuyan a garantizar igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Resulta prioritario consolidar la tendencia histórica a la disminución del número de jóvenes Ninis mediante el fortalecimiento de políticas de protección, priorizando la atención a grupos en situación de vulnerabilidad: en la niñez, con acciones de nutrición y de salud, apoyos alimentarios y escuelas para padres y madres, entre otros; y en la juventud, mediante intervenciones en las áreas de salud, salud sexual y salud reproductiva, programas para evitar el consumo de drogas y alcohol, estrategias de prevención de la violencia —en el hogar, la escuela y la comunidad— y acciones que faciliten la inserción y reinserción social, entre otros. A su vez, las políticas de la ampliación de capacidades están llamadas a jugar un papel crucial en el futuro de los jóvenes que enfrentan la doble exclusión. Estas políticas abarcan intervenciones educativas en la niñez, como son las de ofrecer servicios de educación básica suficientes y de calidad, fomentar la asistencia a la escuela, ampliar las becas y prevenir el abandono escolar a edades tempranas. A su vez, durante la juventud se requiere contar con un conjunto articulado de intervenciones, entre las que destacan las dirigidas a ampliar las oportunidades educativas en los niveles de educación media superior y superior; actualizar de manera permanente los modelos educativos para ofrecer aprendizajes que resulten pertinentes y relevantes para los jóvenes; diversificar la oferta educativa en ambos niveles educativos; fortalecer los incentivos a la permanencia escolar; enfatizar los programas de tutorías y acompañamiento permanente a los jóvenes; atender el rezago educativo; ofrecer programas de educación alternativa o facilitar su reinserción en el sistema educativo, y ampliar los programas tanto de becas para los jóvenes como de incentivos financieros y otros apoyos (como guarderías y estancias infantiles) para mujeres (con hijos o sin hijos) que deseen regresar a la escuela.29 Finalmente, las políticas de generación de oportunidades deben orientarse a generar más y mejores opciones de empleo y autoempleo para los jóvenes; mejorar los sistemas de información y orientación laboral dirigidos a este segmento de la población; impulsar el emprendimiento juvenil y la formación de negocios; apoyar los programas de inserción al primer empleo; fortalecer los programas de orientación y capacitación laboral; incentivar, reconocer y regular las pasantías para adquirir entrenamiento y experiencia, y revisar la legislación laboral para remover las barreras que impiden o desalientan el acceso de los jóvenes a los puestos de trabajo, entre otras intervenciones. Las políticas públicas en la materia deberán dimensionar la envergadura de los desafíos, diseñar e instrumentar acciones y promover su articulación mediante estrategias globales que contribuyan a erosionar la red de privaciones que atrapa a los jóvenes en la doble exclusión de no estudiar ni trabajar. Asimismo, dichas políticas públicas deberán ser sensibles a la enorme heterogeneidad de los jóvenes que no estudian ni trabajan.30 Cualquiera de las intervenciones públicas aquí mencionadas requiere de la inversión de cuantiosos recursos. Sin embargo, “el mayor costo de todos los posibles es no atender el problema, generando riesgos crecientes para el futuro”.31 Por esta razón es tan importante que en el país sean cada vez más amplias las oportunidades para los jóvenes. México es una nación que debe cuidar y procurar a sus jóvenes. Así también será capaz de perfilar su futuro con mayores posibilidades de éxito. _______ 1 Los autores agradecen el apoyo de Carlos Fuentes Villalba en la generación de la información de este artículo. 2 Se utiliza el acrónimo Nini para referirnos tanto a las mujeres como a los hombres de entre 12 y 29 años de edad que no estudian ni trabajan. 3 En México, por ejemplo, la gran mayoría de los jóvenes que trabaja recibe bajos ingresos y no cuenta con prestaciones: dos de cada tres jóvenes (67.6%) recibe hasta tres salarios mínimos y más de la mitad (56.7%) no cuenta con prestaciones. 4 La frase es de Sabino Bastidas, citada en el artículo “Ninis: ¿Generación sin esperanza?”, www. abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html. 5 Véase Alejandro Schujman, Generación NI NI, Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires, 2011. 6 Véase José Luis Barbería, “Generación NI NI: Ni estudia ni trabaja”, El País, 22 de junio de 2009. 7 Algunos analistas han dicho, por ejemplo, que este sector de la población constituye “la bolsa de trabajo del narcotráfico”. 8 Véase, por ejemplo, Miguel Székely, “Jóvenes que ni estudian ni trabajan: Un riesgo para la cohesión social en América Latina”, MIMEO, junio de 2011. 9 Algunos se preguntan: ¿Por qué no protestan los jóvenes Nini? ¿Por qué no toman las calles? Aunque no hay evidencia sólida, se dice que fue decisiva la participación de los jóvenes Nini en las revoluciones árabes de 2010 y 2011. Al respecto, véase José Ignacio Torreblanca, “Revoluciones ni-ni”, El País, 18 de febrero de 2011. 10 La ENJ fue levantada por el Instituto Mexicano de la Juventud del 19 de noviembre al 9 de diciembre de 2010. Consta de 29,787 cuestionarios individuales y es representativa a nivel nacional, estatal y seis zonas metropolitanas. Cuenta también con un cuestionario de hogares y su diseño es probabilístico, polietápico, estratificado y por conglomerados. 11 Referido al momento del levantamiento de alguna encuesta o durante algún periodo determinado de referencia. 12 OCDE, Education at a Glance 2011. OCDE Indicators, www.oecd.org/publishing/corrigenda. 13 Pablo Peña ha dicho que “este término es melodramático e incorrecto”. Véase al respecto “La generación ‘Nini’… y otros cuentos” en . 14 Para hacer posible la comparación entre muy diferentes fuentes de información, fue necesario acotarla únicamente al grupo de 14 a 29 años de edad. 15 Véase OCDE, Education at a Glance 2011, pp. 345-346. 16 Véase Consejo Nacional de Población, Índices de marginación 2010, México, 2011. 17 Toda vez que las encuestas generalmente se basan en la asistencia (o no) a un centro educativo para determinar la condición de la educación, se suele incluir dentro del fenómeno Nini a los jóvenes que sí estudian pero lo hacen a través de sistemas informales, en las modalidades abierta o a distancia, o bien llevan a cabo capacitación laboral u otro tipo de instrucción mediante sistemas no formales. 18 ¿Es correcta la inclusión —como parte del fenómeno Nini— de los jóvenes que están buscando trabajo y no lo han encontrado? Diversos analistas consideran que, debido al hecho de que destinan activamente sus esfuerzos a conseguir un empleo, no se les puede considerar como inactivos. 19 Se trata, según los datos de la encuesta, de alrededor de 1 millón 750 mil jóvenes conocidos como “otros no activos”. La naturaleza no especializada de la ENJ-2010 en materia laboral probablemente explica que el número de los “otros no activos” sea significativamente mayor que el generado por las encuestas laborales (del orden de 765 mil jóvenes). Respecto a los “otros no activos”, véase CONAPO, “¿A qué se dedican los jóvenes en México? Análisis de la condición de actividad de la población de 14 a 29 años de edad” en La Situación demográfica de México, México, 2011. 20 Al respecto, véase CONAPO, óp. cit., p. 23. 21 La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México indica que 36% de la población entrevistada percibe que los jóvenes NINI se encuentran en esa condición porque así lo desean. 22 Fue el Dr. Jaime Domingo López Buitrón, anterior Subsecretario de Empleo y Política Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, quien nos compartió hace algunos meses la idea de que, desde el punto de vista laboral, la condición NINI era transitoria en el caso de muchos jóvenes, ya que es común que en un periodo corto de tiempo entren y salgan del mercado de trabajo. 23 Además, existe una gran cantidad de jóvenes que permanecen sin estudiar ni trabajar en periodos específicos del año o en determinados momentos de su entrada al mercado laboral, terminación de estudios, cambio de estado civil y otras coyunturas de tipo familiar y personal. 24 Esas acciones se han visto fortalecidas en particular con el aumento de las oportunidades educativas para las mujeres. Por ejemplo, entre 1990 y 2010 aumentó la proporción de mujeres de 15 a 29 años dedicadas únicamente a estudiar, al pasar de 19 a 30%, lo cual significó un crecimiento —en valores absolutos— de 2.4 a 4.2 millones de mujeres. 25 En este sentido, destaca la reciente creación de la Universidad Abierta y a Distancia de México y de la Preparatoria Abierta en Línea de la SEP, dado que se trata de iniciativas flexibles que podrían contribuir a aumentar el capital escolar de los jóvenes. 26 Una beca puede significar la diferencia entre seguir estudiando o abandonar la escuela. Actualmente se otorgan más de 2.8 millones de becas a jóvenes de educación media superior y superior que benefician a los adolescentes y jóvenes mayores de 15 años. 27 Se han entregado en los últimos cinco años casi 600 mil becas de capacitación para el trabajo y en el sector educativo se atendió directamente a un 1 millón 345 mil alumnos. 28 Véase “Jóvenes que ni estudian ni trabajan: Un riesgo para la cohesión social en América Latina”, mimeo, junio de 2011. 29 Debe considerarse que del total de jóvenes Ninis en México, 2 millones 80 mil jóvenes no concluyeron la educación básica; de ese total, 76% son mujeres. Además, 3 millones 425 mil jóvenes concluyeron la educación básica pero no siguieron estudiando o bien truncaron sus estudios en el nivel siguiente. De nueva cuenta, la gran mayoría son mujeres (77%). Finalmente, 1 millón 930 mil jóvenes concluyeron el nivel medio superior pero no siguieron estudiando o truncaron sus estudios de nivel superior. La gran mayoría son mujeres (73.5 por ciento). 30 Por ejemplo, en los programas orientados a abatir el rezago educativo y ampliar el capital escolar, debe considerarse el predominio de las mujeres unidas con hijos. La omisión de esta característica en el diseño de las intervenciones puede reducir significativamente la eficacia de las intervenciones públicas en la materia. 31 Miguel Székely, óp. cit., p. 16. ___________________________________ RODOLFO TUIRÁN es subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública. JOSÉ LUIS ÁVILA es académico de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Con toda la barba (99.187)
Mil palabras dicen más, mucho más, que una imagen. El autor de esta nota nos brinda una escena memorable, cinematográfica, que pinta de cuerpo entero al Castro revolucionario en sus tiempos mexicanos, al Castro omnipotente de la Cuba del último medio siglo y al anfibio que pasaba gustoso de las aguas estancadas del protocolo tropical a los aires abiertos del humor involuntario y la broma fácil. En el año de 1986 asistí por tercera ocasión al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que se celebraba en La Habana, Cuba. La recepción en el Palacio de la Revolución sería el miércoles 17 de diciembre, con la presencia siempre incierta, por razones de seguridad, del comandante Fidel Castro. Durante los años que acudí al festival, la asistencia del presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba nunca fue confirmada, pero, al final, siempre llegaba a los eventos. Los representantes de las diversas cinematografías éramos agrupados en el Palacio de la Revolución de acuerdo a un protocolo muy estricto. Se trataba de una suerte de comitivas nacionales que aguardaban mientras Castro las recorría en compañía del funcionario responsable de la industria del cine cubano, a quien correspondía presentarnos con el comandante. Sobra decir que alrededor de Castro se movía un tumulto y eso le daba cierto aire teatral al momento. Nosotros, de pie, esperábamos ansiosos. Después de una larga dilación, el comandante Castro y Pastor Vega, director cubano de cine, llegaron finalmente hasta nosotros. Vega presentó a la delegación mexicana. Castro vestía su tradicional traje verde olivo y botas militares con doble tacón que lo hacían lucir aún más alto. Le dije mi nombre; me pidió que se lo repitiera. Así lo hice y en ese momento inició, sin ninguna prisa, con esa actitud relajada que tienen los políticos cuando saben que son ellos quienes fijan los tiempos de la entrevista, una conversación informal. –Mire, compañero Hernández Torres, quisiera comentarle que guardo un cariño muy especial por el cine mexicano, porque una de las etapas más difíciles de mi vida fue la de los meses previos a la salida por Tuxpan, Veracruz, hacia el inicio de la Revolución Cubana. Recuerdo que lo que me ayudó mucho a subsistir fue mi participación en el cine mexicano como extra en diferentes películas que se rodaban en los estudios Churubusco. Esta invitación la recibía de un hombre al que considero mi hermano mexicano y es Rodolfo Echeverría, que en esa época tenía gran influencia en el sindicato de actores, la anda, y nos daba la oportunidad, a mí y a un grupo de cubanos, de representar esos pequeños papeles y contar con algunos recursos. Eran modestos pero, en ese momento, indispensables para seguir adelante con nuestros planes revolucionarios –contó el comandante. Haciendo gala de su memoria, continuó su relato: –Otro hermano mexicano es Fernando Gutiérrez Barrios, quien desde su cargo en Gobernación nos ayudó a salir de un retén carcelario ubicado en la calle de Miguel Schultz en la colonia San Rafael, donde fuimos a parar un par de veces por falta de documentación migratoria actualizada. Usted, Hernández Torres, ¿los conoce? –me preguntó. Yo empezaba a responder, “Sí, desde luego. Por cierto…”, cuando me interrumpió y siguió contándome de los lugares donde se reunían los revolucionarios cubanos. Me dijo que cuando cobraban sus sueldos como extras comían en Sanborns, y cuando se agotaban los dineros, en una fonda cercana a la anda, o tomaban café en el Café La Habana en las calles de Bucareli. En esta pausada y amena charla estábamos cuando, abriéndose paso entre los funcionarios de Fidel y el equipo de seguridad que lo acompañaba, apareció una mujer de unos 30 años y, casi gritando, llamó la atención de los ahí presentes: “¡Comandante Fidel, comandante Fidel!”. Él volteó y, con una discreta seña a su equipo de seguridad, le permitió el paso hacia donde estábamos. –Dime compañera, ¿en qué puedo ayudarte? –Comandante, soy chilena; desde joven lo he admirado y ahora que en mi pueblo supieron que venía al festival de cine me pidieron hacerle una petición. –Pues dime… –Quisiera pedirle que me regalara un pelo de su barba para colocarlo en la biblioteca de mi pueblo –dijo para asombro de todos, Fidel incluido. Se hizo un silencio total. Los ahí reunidos mirábamos indistintamente los ojos de Fidel, los de la chilena, a los agentes de seguridad y a los funcionarios de cine cubano, que trataron de intervenir. Esos segundos, que parecieron horas, fueron resueltos con una mirada complaciente de Castro y una sonrisa que a todos nos relajó. A esa siguieron algunas risas, hasta que el comandante dijo con voz firme: –Pero con una condición–. Volvieron el silencio y las miradas cruzadas. –¿Cuál condición? –preguntó con voz temblorosa la chilena. –Que seas tú misma la que me la arranque. Ante la sorpresa de los asistentes, el comandante bajó la cabeza. A la mujer le temblaban los dedos. No decidía si ir por una barba del frente o de un costado. Finalmente opto por el frente y jaló rápido y con firmeza una barba cana del comandante. Después, como en cámara lenta, la depositó en el centro de un libro y con devoción de reliquia sagrada cerró el volumen lentamente, tratando de no maltratar la barba. Con los ojos en llanto, apenas atinó a decirle: “Gracias, comandante, gracias por su generosidad. Gracias”. Y caminando siempre hacia atrás para no darle la espalda, se retiró. El comandante volteó nuevamente hacia nuestra delegación y dijo con gran sentido del humor: “Espero que su pueblo sea pequeño y no genere una peregrinación anual a La Habana, no para escucharme sino para dejarme lampiño”. Nos dio la impresión de que el comandante Fidel Castro quería contar más anécdotas de su estancia en México, pero la presión de la delegada del cine soviético lo urgió a seguir el recorrido. __________________________________________ JESÚS HERNÁNDEZ TORRES fue director general de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) y del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa. Se encargó de crear el Fondo de Fomento a la Calidad Cinematográfica.

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